jueves, 30 de diciembre de 2010

El presidente de Papel Prensa puede ir preso por “falsedad ideológica”


El Síndico General de la Nación, Daniel Reposo, consideró que el presidente de Papel Prensa, Alberto Maqueira, puede ir preso por “falsedad ideológica” debido a que la empresa incurrió en el delito de “dibujar balances”.

“Clarín tima a la empresa Papel Prensa”, sentenció Reposo, al destacar el hecho de que este grupo no permite la participación en cargos directivos a otros socios y, de esta manera, hace primar “sus intereses corporativos” por sobre la firma.

Al respecto, detalló que Papel Prensa “no tiene un plan de inversiones” y que “dio pérdidas”, según el balance trimestral correspondiente a julio-septiembre de este año, “producto de estar manejado por un solo sector”.

Reposo afirmó que la solución del caso se producirá cuando el Congreso apruebe el proyecto de ley, enviado por el Gobierno Nacional, que torna de interés público la producción, distribución y venta del papel para diarios.

Por las denuncias realizadas por el Estado, Maqueira deberá comparecer el próximo 23 de febrero ante el Juzgado Nacional en lo Penal y Económico.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Documental sobre un grande: Jorge Di Pascuale


Jorge Di Pascuale

28 de diciembre

1976 - 2010


Invitamos a la presentación del documental de nuestro Secretario General, secuestrado por la dictadura militar el 28 de diciembre de 1976 y recuperados sus restos en diciembre de 2009

Martes 28 de diciembre de 2010 - 19 Hs

en Rincón 1044 CABA

Asociación de Empleados de Farmacia

ADEF

Siguen las dilaciones en la causa Noble


La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, explicó que "nadie que tiene pruebas de un delito puede ocultarlas", al referirse a la decisión de Marcela y Felipe Noble Herrera de no presentarse en el Hospital Durand, donde habían sido citados por la jueza Sandra Arroyo Salgado para que les sean extraídas muestras que permitan obtener su ADN y establecer si son hijos de desaparecidos.

En conferencia de prensa en la sede de la Abuelas, y tras confirmarse que los hijos adoptivos de la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble no se presentaron ante el Banco Nacional de Datos Genéticos, Carlotto advirtió que los abogados "los utilizan y victimizan, e impiden llegar a la verdad de un crimen horrendo de la dictadura. El estado tiene la obligación de llegar a saber la verdad".

La titular de Abuelas detalló que "se compararon varios perfiles genéticos, y si bien se halló una correspondencia también se detectaron contribuciones genéticas no identificadas".

"Tras dos meses de trabajo, todos coinciden que no se puede afirmar que los perfiles genéticos encontrados sean correspondientes", amplió.

En ese sentido, señaló que "tomar muestras de ADN de las personas en forma inmediata y sin dilaciones. Eso es lo que esperamos, estamos ante un crimen de lesa humanidad".

"El tiempo avanza y los familiares hace casi más de diez años que aguardamos para afirmar o descartar si Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos", afirmó.

Ante una consulta, Carlotto dijo que "la jueza, hoy mismo, puede disponer que se los haga comparecer por la fuerza pública. Habrá que ver si están en Argentina. Si no están, esa orden no se puede efectuar. Se vienen las fiestas, pueden salir del país, y ellos tienen propiedades cerca y lejos".

"Si son convocados y no concurren, van a ser requeridos por la fuerza pública y ya entra a jugar si salieron del país tienen que ser buscados y traídos por la fuerza pública", aseveró.

Por su parte, Pablo Llonto, abogado querellante, subrayó que "las víctimas son manipuladas por los abogados en una cuestión tan sencilla como es una concurrencia a una audiencia y se presenta hoy un escrito diciendo que apela y justificando su incomparecencia".

"Esto es parte de lo que se ha venido desarrollando en esta causa durante años que es el obstáculo permanente de los abogados de Ernestina de Noble para intentar impedir que aquí algún día aparezca la justicia. Nosotros confiamos que estamos cada vez más cerca de llegar a la verdad y a la Justicia", sostuvo Llonto en la conferencia.

En tanto, Alan Iud, abogados de las Abuelas, explicó que la jueza Arroyo Salgado "ahora debe resolver sobre el planteo y de esa decisión dependen los acontecimientos siguientes. A nuestro criterio lo que propugnamos desde las querellas es que estas apelaciones no se pueden admitir y no están previstas en la ley".

martes, 21 de diciembre de 2010

Lo que empezó a quebrarse en 2001


Por Norberto Galasso*


Allá por los años sesenta, mi generación aprendió que si en los países coloniales la opresión se ejerce a través de la fuerza bélica, en cambio, en los países semicoloniales - cuya independencia es sólo formal- las ideas ocupan el lugar de los fusiles.
Así resulta que mientras, en los primeros, la mera presencia de un ejército de ocupación provoca el surgimiento de rebeldías nacionales, en los segundos, a través de los distintos mecanismos de difusión de la cultura, el orden dependiente queda enmascarado, de modo tal que resulta difícil desarrollar una conciencia nacional, de contenido antiimperialista.

Ello permite que el sistema se sobreviva no obstante que la mayoría de la sociedad resulta víctima de la explotación, y podría liberarse , ya fuese a través de las urnas o de la insurrección.

Por supuesto, ello sería posible si tuviese la convicción de que se halla sometida a un poder imperial, con él cual ha pactado la minoría oligárquica nativa.

Y además, por supuesto, que esa subordinación anula sus posibilidades de vida y desarrollo, es decir, si el vasallaje resultase tan a la vista como en aquellos países coloniales con presencia de ejércitos extranjeros de ocupación.

En los países semicoloniales, esa opresión externa es desconocida por amplios sectores de la sociedad, aún cuando son víctimas de la misma.

La dominación cultural les hace suponer que el orden instaurado - en lo político, económico, cultural, etc.- no obedece a una imposición sino que resulta solamente de las costumbres, idiosincracia, caracteres raciales y religiosos, influencias inmigratorias, etc. provenientes de la peculiar historia vivida.

Se trataría , desde esa mirada ingenua, de un orden natural - “tenemos los gobiernos que nos merecemos” - que ha sido dado de esa manera por propia responsabilidad del pueblo, ya sea a consecuencia de su abulia, su irresponsabilidad, su despilfarro, etc.

De tal manera, el orden semicolonial se legítima cotidianamente a través de las ideas que circulan en los periódicos, los libros, la televisión, la enseñanza en sus distintos niveles, el discurso de los políticos y los grandes intelectuales ,etc., convertidos en voceros del pensamiento de la clase dominante, capataza del Imperio.

Quizás resulte interesante hacer un recorrido por diversas áreas de esa superestructura cultural legitimadora de la dependencia, ésa a través de la cual se concreta, según Scalabrini Ortiz, “una sabia organización de la ignorancia acerca de la verdadera realidad nacional”.

En el orden filosófico, por ejemplo, se ha asistido en los últimos años a una preponderante influencia de ideas dirigidas a inculcar la resignación, el escepticismo, la impotencia. El posmodernismo educó en el sentido de que habían concluido las utopías, que las grandes gestas eran episodios de un pasado irrecuperable, que “la Historia”, en fin, había llegado a su término.

El mundo bipolar había desaparecido al desmoronarse la URSS y por tanto, también el Tercer Mundo había sido enviado al estercolero de la historia.

Sólo quedaba aplaudir al arrogante capitalismo en su etapa globalizadora y olvidarse de revoluciones, de antiimperialismos absurdos, de heroísmos y militancias trasnochadas.

A la mísera realidad sólo le cabía la respuesta ofrecida por editoriales que abrumaban las vidrieras de las librerías con material esotérico, por sectas religiosas capaces de exorcizar al diablo cuando en América Latina el único demonio es el imperialismo, por periodistas especializados en “experiencias celestes” y literatos peleados con la realidad, sólo capaces de navegar por recónditas honduras psicológicas. En definitiva, bajo distintas formas, resignarse a la esclavitud.

Este tipo de antídoto contra toda clase de rebeldías se acompañaba con un pesado velo sobre la realidad, ocultándola, a veces, o deformándola, en otros casos. Los efectos desgraciados de la dependencia no podían ocultarse, pero las causas quedaban sabiamente escondidas.

Esta dominación cultural opera, asimismo, en el campo de la Historia. Si enseñamos- en los colegios, en “los medios”, en los letreros de las calles y plazas, etc.- una historia donde los héroes son los amigos y socios del capital extranjero, gracias a cuya ayuda se han producido las épocas de esplendor y progreso, mientras que los gobiernos de los movimientos populares sólo han provocado catástrofes y decadencia, le estamos dando al opresor la mejor herramienta para que continúe esquilmándonos.

Jauretche enseñaba a este respecto que si lo autóctono es “barbarie y atraso”, y lo extranjero es “civilización y progreso”, “civilizar” se convierte en sinónimo de “extranjerizar”, de “desnacionalizar”, de borrar todo lo nuestro –costumbres, paisajes, músicas, y hasta personas- lo cual significa que para progresar debemos dejar de ser.

Del mismo modo, si los movimientos populares se caracterizan por la violencia mientras los gobiernos de las minorías son “democráticos”- para lo cual hay que esconder todos sus fusilamientos y degüellos - creamos las condiciones para que una buena parte del electorado no sólo crea en las bondades del libertinaje económico sino que vote a las “elites” inteligentes que son las custodias del orden conservador, y abomine de las experiencias populares.

Este “colonialismo mental” se reitera en las restantes áreas del conocimiento. En América Latina, por ejemplo, los ciudadanos cultos de las grandes ciudades son antirracistas y condenan –lo cual está bien- el antisemitismo y otras bárbaras discriminaciones-. Pero son estos mismos sectores sociales los que habitualmente manifiestan racismo contra sus compatriotas mestizos –bajo el calificativo despectivo de “negros”- considerándolos vagos, corruptos, ladinos, etc.

Si nuestros cuentos, poemas, leyendas, etc. – entrando al campo de la literatura- son de “segunda categoría” porque sus personajes, así como los autores, son también “de segunda”, es decir, si renegamos de nuestro propio canto y de nuestra propia fantasía, el escenario se cubre de letreros en idioma extranjero- como en nuestros cines y comercios céntricos- o en remeras con nombres exóticos que quien las usa no es capaz de traducir.

Es decir, en aquello que Manuel Ugarte denominaba - allá por 1927- , “el imperio del idioma invasor” (Es el mundo de los “delivery” y los “sale” imperando en las vidrieras actualmente).

Convertido -este escenario impuesto desde el exterior - en un paisaje natural y propio para los nativos, el capital imperialista puede llevarse la riqueza pues ya se ha llevado previamente el alma del país.

Otra vieja enseñanza (conferencia de Jauretche, 1937, teatro Politeama) explica que el planisferio que usamos, al tener óptica inglesa (Greenwich, meridiano cero, en Londres ) otorga a la Argentina un lugar abajo y a un costado, desde donde no se pueden trazar rutas de comunicación. Hoy Japón y Estados Unidos tienen planisferio propio, donde ellos se colocan en el centro del mundo.

No se trata de xenofobia ni nacionalismo delirante: simplemente son países soberanos, no sometidos a la vieja preponderancia inglesa. Quienes aún mantenemos el viejo planisferio – y nos “caemos” del mundo cuando queremos trazar rutas hacia el oeste y el sur - podemos cantar la canción a la bandera, pero seguimos siendo colonos mentalmente.

Carece de sentido abundar en aquello que forma parte de nuestra vida cotidiana: “es un gentleman”, “practica la puntualidad británica”, “hay que teñirse y si es posible, ponerse ojos celestes, porque así es la gente de primera”. Hace ya muchos años, un patriota revolucionario – John William Cook- acostumbraba a señalar que “el diccionario lo escribió la clase dominante”. Por eso, “la derecha” es diestra y en cambio, “la izquierda” es siniestra.” Pero no se puede terminar esta nota sin señalar que ese mundo ideológico se encuentra en pleno proceso de desmoronamiento. “Se ladeaba...se ladeaba...ya muy cerca del fangal...” como decía Discépolo. Y se muere irremisiblemente.

Las movilizaciones populares del 19 y 20 de diciembre del 2001 pusieron al desnudo que son muchos los argentinos que están de vuelta de estas fábulas.

Hay un mundo de ideas falsas, de instituciones mentirosas, de retóricas tramposas, de mitos y “zonceras” que forman parte de un pasado que está quedando definitivamente atrás.

Tengamos la certeza de que en los próximos años, los viejos mitos ya no existirán y el pueblo argentino podrá transitar victoriosamente su camino hacia una sociedad igualitaria, insertada en una América Latina unida y libre.

* Historiador.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Zoncera N°1: "Civilización y barbarie"


por Arturo Jauretche*


Antes de ocuparme de la cría de las zonceras corresponde tratar de una que las ha generado a todas —hijas, nietas, bis­nietas y tataranietas. (Los padres son distintos y de distinta época —y hay también partenogénesis—, pero madre hay una sola y ella es la que determina la filiación).

Esta zoncera madre es Civilización y barbarie. Su padre fue Domingo Faustino Sarmiento, que la trae en las primeras páginas de Facundo, pero ya tenía vigencia an­tes del bautismo en que la reconoció como suya.

En Los profetas del odio y la yapa digo de la misma:

“La idea no fue desarrollar América según América, in­corporando los elementos de la civilización moderna; enrique­cer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimien­to según Europa y no según América”.

“La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civili­zado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar —si Nación y realidad son inseparables—.”

Veremos de inmediato, en la zoncera que sigue —el mal que aqueja a la Argentina es la extensión— cómo para esa mentalidad el espacio geográfico era un obstáculo, y luego, que era también obstáculo el hombre que lo ocupaba —español, crio­llo, mestizo o indígena— y de ahí la autodenigración, y cómo fueron paridas y para qué convertidas en dogmas de la civi­lización.

Carlos P. Mastrorilli en un artículo publicado en la revis­ta “Jauja” (noviembre, 1967) analiza dos aspectos esenciales de la mentalidad que se apoya en esa zoncera:

“En la íntima contextura de esa mentalidad hay un cier­to mesianismo al revés y una irrefrenable vocación por la ideo­logía. Por el mesianismo invertido, la mentalidad colonial cree que todo lo autóctono es negativo y todo lo ajeno positivo. Por el ideologismo porque prefiere manejar la abstracción conceptual y no la concreta realidad circunstanciada”.

El mesianismo impone civilizar. La ideología determina el cómo, el modo de la civilización. Ambos coinciden en ex­cluir toda solución surgida de la naturaleza de las cosas, y buscan entonces, la necesaria sustitución del espacio, del hom­bre y de sus propios elementos de cultura. Es decir “rehuir la concreta realidad circunstanciada” para atenerse a la abstracción conceptual.

Su idea no es realizar un país sino fabricarlo, conforme a planos y planes, y son éstos los que se tienen en cuenta y no el país al que sustituyen y derogan, porque como es, es obs­táculo.

Que la oligarquía haya creído un éxito definitivo de la zoncera Civilización y barbarie, lo que llamó “el progreso” de la última mitad del siglo XIX y los años iniciales del presente, ha sido congruente con sus intereses económicos. Alienada al desarrollo dependiente del país, su prosperidad momentánea le hizo confundir su propia prosperidad con el destino nacional.

Había por lo menos una constatación histórica que pare­cía justificar el mesianismo y la ideología liberal de la oligarquía.

El problema se le plantea a ésta ahora, cuando el cambio de condiciones internas y especialmente externas, por el aumento de población y su nivel de vida, y la situación en el mercado mundial de la economía de intercambio comercial fundada en el precio, por la economía mercantil, se destruyen las bases de la estructura primaria de intercambio de materias primas por materias manufacturadas, pues así como hay imperios que pierden sus colonias, hay colonias que pierden su imperio, cuando dejan de serles necesarias a éste.

Ahora, como ya no puede confundir su éxito propio y mo­mentáneo con el destino de la gran Nación que parecía apa­rejado a su prosperidad colonial, piensa en achicar la pobla­ción, como sus antecesores pensaron en achicar el espacio en la buscada disgregación del Virreynato del Río de la Plata.

Mesianismo e ideología ya no encuentran, como pareció antes, su identificación con el destino del país. La oligarquía se vuelve anti-mesiánica desde que rechaza concretamente la grandeza al propiciar el achicamiento del pueblo, y su ideología no puede proponer otras soluciones que las de la conservación cada vez más desmejorada de la estructura existente: de este modo se convierte en freno y eso es lo que se confie­sa de hecho por sus tecnócratas que sólo proponen seguir ti­rando desde que el destino del país colonia está cubierto definitivamente.

Así, pierde el papel promotor que se había asignado mien­tras se creyó constructora —y esa fue su fuerza— para hacerse conservadora en un país que no debe dar un paso más ade­lante. Ya lo he dicho también: los progresistas de ayer se vuel­ven anti-progresistas desde que todo su progreso sólo puede realizarse contra la ideología que identifica el destino nacional con sus intereses de grupo.

Pero sí esta congruencia circunstancial en el interés de grupo permite comprender el descastamiento de las llamadas “elites”, impedidas de una visión de distancia por su circuns­tancial prosperidad que obstó a la comprensión del país en un largo destino —todo destino nacional es largo—, no vale para los ideólogos que aparentan desde una postura popular un me­sianismo revolucionario. De titulados democráticos a marxistas, la explicación ya no tiene la congruencia que en la oligar­quía y pasa a ser mesianismo e ideología sin una pizca de con­tenido material. Se trata, como dice Mastrorilli, de una “abs­tracción conceptual en que no gravita la concreta realidad circunstanciada”.

Aquí aparece desnuda, desprovista de toda constatación pragmática, la zoncera Civilización y barbarie, según sigue gravitando en la “intelligentzia”.

Por la profesión de esta zoncera el ideólogo, extranjero o nativo, se siente civilizador frente a la barbarie. Lo propio del país, su realidad, está excluida de su visión. Viene a civilizar con su doctrina, lo mismo que la Ilustración, los iluministas y los liberales del siglo XIX; así su ideología es simplemente un instrumento civilizador más. No parte del hecho y las circunstancias locales que excluye por bárbaras, y excluyéndolos, ex­cluye la realidad. No hay ni la más remota idea de creación sobre esa realidad y en función de la misma. Como los libera­les, y más que los liberales que —ya se ha dicho— eran con­gruentes en cierta manera, aquí se trata simplemente de hacer una transferencia, y repiten lo de Varela: —”Si el sombrero existe,
sólo se trata de adecuar la cabeza al sombrero”. Que éste ande o no, es cosa de la cabeza, no del sombrero, y como la realidad es para él la barbarie, la desestima. De ninguna manera intenta adecuar la ideología a ésta; es ésta la que tie­ne que adecuarse, negándose a sí misma, porque es barbarie.

Así la oligarquía y su oposición democrática o marxista disienten en cuanto a la ideología a aplicar pero coinciden to­talmente en cuanto al mesianismo: civilizar. Si la realidad se opone a la aplicación de la ideología según se transfiere, la in­adecuada no es la ideología de transferencia sino la realidad, por bárbara. Los fines son distintos y opuestos en cuanto a la ideología en sí, pero igualmente ideológicos.

Si en las ideas abstractas son opuestos, la zoncera Civili­zación y barbarie los unifica en cuanto son la civilización. De donde resulta que los que están más lejos ideológicamente son los que están más cerca entre sí —en cuanto teólogos— como ocurre cada vez que la realidad enfrenta a todos los civiliza­dores. Entonces se unifican contra la barbarie, que es como llaman al mundo concreto donde quieren aplicar las ideo­logías.

Esto se hace evidente en los momentos conflictuales en que el país real aparece en el escenario social o político.

El mismo Mastrorilli en el artículo referido dice:

“Sarmiento y Alberdi querían cambiar el pueblo. No edu­carlo, sino liquidar la vieja estirpe criolla y rellenar el gran espacio vacío con sajones. Esta monstruosidad tuvo principios de ejecución. Al criollo se lo persiguió, se lo acorraló, se lo con­denó a una existencia inferior. Sin embargo los aportes de sangre europea que se vertieron a raudales sobre el país, no consiguieron establecer una síntesis humana muy distinta de la precedente. Los ingleses —relictos de las invasiones o colo­nos traídos de la fabulosa imaginación rivadaviana— se agau­chaban. Los polacos, los alemanes, los italianos, también. Y a espaldas del régimen colonial se hizo una nueva masa humana que se doblegó sin resistencia ante la potencia de la geografía y la presencia irreductible de lo hispánico como principio organizador de la convivencia.”

“El régimen fracasó sociológicamente. A partir de 1914 aprendió a contar con una masa popular desconfiada y ad­versa. En suma: el régimen quiso cambiar al pueblo y no pu­do: quiso entregar el espacio inerme y tropezó una y otra vez con algo viviente y cálido que nosotros llamamos conciencia nacional y ellos desprecian como barbarie”.

Eso pasó, como dice el autor, desde 1914. Culminó “el 17 de Octubre, en la más grande operación de política de masas que vio el país; la muchedumbre estaba compuesta por cabecitas negras —restos del criollaje proscripto— pero también por hijos de gringos, polacos y maronitas lanzados contra el ré­gimen con violencia inusitada”.

Así, la zoncera de Civilización y barbarie se apoya en dos patas y anda, pero cojeando, porque una es más larga que la otra, que es como una pata auxiliar a la que se recurre cuando el régimen está en peligro.

Una ideología apuntala a otra ideología, por más que su signo sea inverso en teoría, porque tienen en común el supues­to mesiánico que cada uno quiere realizar a su manera, pero ambas partiendo de la negación de lo propio. Conviven entre gruñidos y se tiran mordiscones, pero siempre entre civilizados que se defienden en común de los bárbaros, es decir del país real. La recíproca tolerancia nace de la unidad civilización y se practica de continuo en la común devoción por todas las zonceras nacidas del vientre de la zoncera madre.

No preguntéis entonces por qué comparten la misma historia que se niegan a revisar desde que revisar importa dejar sin base la zoncera generatriz. Destruir ésta implica sustituir una mentalidad hecha partiendo de ella y excluir el mesianismo y la ideología como fundamento de un pensamiento ar­gentino para dar su oportunidad al buen sentido. Ahí, en Ci­vilización y barbarie, la zoncera madre, está el punto de con­fluencia de las ideologías, es decir, de la negación de toda posibilidad para el país nacida del país mismo. Es como si dijé­ramos la “Unidad Democrática” tácita de que surgen todas las otras.

En "Geopolítica de la cuenca del Plata" (1973), Alberto Methol Ferré analiza la ahistoricidad del pensamiento uruguayo. En ninguna parte como allí —recordemos otra zoncera: “como el Uruguay no hay”—, se “tu­vo una conciencia política eminentemente abstracta”. La falsifi­cación de la historia, allá como aquí, se completó con la concep­ción estratosférica del país en cuanto se excluyeron las causales internacionales de los hechos propios o inversamente se exclu­yeron los hechos propios de las causales internacionales. Así, dice: “Nos enseñaban una historia de puertas cerradas, des­granada en anécdotas y biografías, o de bases filosóficas inge­nuas, y nos mostraron la abstracción de un país casi totalmen­te creado por pura causalidad interna. A esta tesis tan estre­cha, se le contrapuso su antítesis, seguramente tan perniciosa. Y esta es la pretensión de subsumir y disolver el Uruguay en pura causalidad externa, en una historia puramente mundial a secas. Una historia tan de puertas abiertas que no deja casa donde entrar…”. “A la verdad, esta última actitud no escribe
historia uruguaya, que le aburre, y prefiere vagabundear y solazarse en la contemplación a veces minuciosa de la historia mundial. Nos escindíamos en pueblerinos o ciudadanos del mundo…”.

Así, de una historia isla, pasábamos a la evapora­ción, a las sombras chinescas de una historia océano, donde la historia se juega en cualquier lado menos aquí y aquí lo de cualquier lado. “Esta actividad lujosa —la historia océano—, si hoy canaliza disponibles jóvenes iracundos, ayer permitía a nuestra diplomacia pagarse de las palabras proyectándose pa­ra dictar cátedra mundial sobre los derechos humanos y arbi­trajes”. Son dos formas del escapismo.

“Interioridad pura o exterioridad pura, dos falacias que confraternizan…”. “… ¿quiérese mayor lujo que extrapolarse en la historia de los otros?…”. “Era una manera de renunciar a hacer historia”… “Por otra parte, ese idealismo externo en su versión de
izquierda dimitirá frente a nuestra historia de puertas cerradas,
conservadora. Incapaz de criticarla, porque no le interesaba vitalmente, terminaba en los hechos por acep­tarla en bloque. No puede darse incorformismo más confor­mista”. .. “Así la esterilidad del marxismo uruguayo para de­cir nada sobre el país, salvo el caso
reciente de Trías. Así, el idealismo jurídico romántico, de derecha
o de izquierda, son los modos uruguayos de suplir la ausencia de una política in­ternacional real. El rasgo común de nativistas y oceánicos es que el Uruguay no era problema.”

Crucemos de nuevo el río. ¿No estamos en presencia de una situación parecida? Si la falsificación de la historia ofi­cial, presentando la Argentina como un conflicto entre la civi­lización y la barbarie, ha desestimado el conflicto entre lo na­cional y lo extranjero desde que el objeto de la historia no es la Nación sino la civilización, la izquierda, como tampoco tiene en cuenta lo nacional como causalidad histórica, produce el mismo conformismo que en el Uruguay con la historia oficial. Esta vez para que la historia del futuro dependa exclusivamente de la causalidad externa, generando un escapismo que tiene las misma raíces antinacionales que, naturalmente, rehuye la construcción propia para trasladarla al escenario de la civilización. Por donde vienen a ubicarse, como sus cofrades de la otra banda, en un balcón sobre el mundo que es donde se opera la historia idealizada.

Pero un balcón no es una puerta por donde entra y sale lo propio y lo ajeno, sino un puesto de observación donde se espera que fuera se resuelva lo que hay que resolver adentro, cosa que le conviene a los que ya adentro lo tienen resuelto. De aquí la coincidencia cuando el país real intenta sus pro­pias soluciones y a su manera.

En tren de clasificación, la zoncera de Civilización y bar­barie es una zoncera intrínseca, porque no nace del falseamien­to de hechos históricos ni ha sido creada como un medio aun­que después resultase el medio por excelencia, ni se apoya en hechos falsos. Es totalmente conceptual, una abstracción anti­histórica, curiosamente creada por gente que se creía historicista, como síntesis de otras abstracciones.

Plantear el dilema de los opuestos Civilización y barbarie e identificar a Europa con la primera y a América con la se­gunda, lleva implícita y necesariamente a la necesidad de ne­gar América para afirmar Europa, pues una y otra son térmi­nos opuestos: cuanto más Europa más civilización; cuanto más América más barbarie; de donde resulta que progresar no es evolucionar desde la propia naturaleza de las cosas, sino derogar la naturaleza de las cosas para sustituirla.

Para el que ha leído Los profetas del odio y la yapa al ha­blar de esta zoncera no hago más que resumir conceptos allí expresados, pero es necesario reiterarlos en este libro por lo que se ha dicho de la maternidad de todas las zonceras. La aceptación de ésta hace posible la vialidad de las otras, cosa que se irá viendo a medida que se trate cada una.

Empezaremos por aquellas que por considerarlas hijas ma­yores van en este capítulo: la que se refiere al espacio y es la de que “el mal que aqueja a la Argentina es la extensión”. La otra es la autodenigración que va implícita en la conside­ración de lo humano propio como barbarie.

* Pensador Nacional

viernes, 17 de diciembre de 2010

Una vez más Clarín impide la gremialización de sus empleados

La Federación Gráfica Bonaerense (FGB) postergó hasta la semana que viene las elecciones de delegados en la empresa Artes Gráficas Rioplatenses del grupo Clarín, que debían realizarse hoy. Por otra parte Piumato, Plaini y Moyano reclaman reincorporación los de ex delegados.

Según explicó el secretario adjunto de la FGB, Héctor Amichetti, la decisión de postergar el proceso eleccionario fue a raíz de "la maniobra empresaria de impedir el acto otorgando desde ayer y hasta el lunes licencia a la totalidad del personal, alrededor de 500 trabajadores".

No obstante, Amichetti precisó que "las elecciones de delegados se llevará a cabo la semana que viene, ya que la empresa no tiene ningún derecho a impedirlas".

Asimismo, el dirigente gráfico confirmó "el acto y la concentración prevista para hoy las 11.30 horas frente a los portones de la empresa ubicada en la intersección de las avenidas Perito Moreno y del Barco Centenera, teniendo como eje central la reafirmación de la libertad sindical".

Por otra parte Luís Siri, uno de los seis ex delegados despedidos en 2004 y que a pesar de los fallos judiciales ordenando su reincorporación la empresa aun no cumplimentó, informó que "la huelga de hambre continúa por sexto día consecutivo".

Voces

El acto se desarrolló este mediodía frente a los portones de la empresa ubicada en la intersección de Perito Moreno y Centenera, del barrio porteño de Pompeya.

En ese marco, Piumato afirmó que "se rompió el cerco informativo y en esta protesta han aparecido los medios de comunicación, han aparecido en la televisión, en los diarios, porque hoy no estamos rodeados y amenazados por una brutal represión como en 2004".

"Hoy la empresa tiene que licenciar a los trabajadores para que la presión del número no sea más tremenda y la solidaridad más evidente. Se quiso reducir a los compañeros a un reclamo aislado y tampoco les fue bien, porque acá está la demostración", precisó.

Por su parte, Omar Plaini dirigente cegetista y diputado nacional, afirmó que "vine con una una responsabilidad que traigo y me dió el compañero Hugo Moyano, secretario general de la CGT. Vine como un compañero militante, como un canillita y como un hombre de los medios gráficos".

"No nos tienen que fracturar y dividir en esta lucha porque ya lo vivimos en el año 2000 cuando echaron a más de un centenar de periodistas y en 2004 echaron a 117 compañeros gráficos, pauperizando la actividad de los gráficos, de los periodistas y de los canillitas", agregó.

En tanto, Facundo Moyano instó a que "los trabajadores seamos concientes y que las organizaciones sindicales no se limiten a declamar por las persecuciones de Clarín, sino que plasmemos las críticas en acciones concretas".

A todos los trabajadores de prensa de Canal 13 y TN:


El miércoles 15 de diciembre fue un día importante para todos los trabajadores de prensa de canal 13 y TN. Con la participación de 97 compañeros hemos ratificado lo que comenzamos en el año 2008. Logramos renovar la comisión interna de delegados reafirmando nuestro anhelo colectivo de ejercer nuestro derecho constitucional a la libre sindicalización.

Los delegados elegidos agradecemos a todos los que participaron activamente en la organización de estas elecciones.

A los compañeros de la junta electoral. A los candidatos. A todos los compañeros que con su voto expresaron sus ganas de sumar y debatir

Gracias por no permitir que bajemos los brazos. Por empujarnos a insistir con nuestros reclamos colectivos en todos y cada uno de los lugares posibles..

Gracias porque participando estamos más cerca de alcanzar mejores condiciones laborales y profesionales, con el estatuto del periodista y el convenio colectivo de trabajo en plena aplicación.

Gracias a los compañeros que dejan la tarea de ser delegados, sobre todo por el compromiso de que seguirán estando. Carolina, Pablo, Federico, por ponerse al frente cuando hacia falta, con compromiso y con solidaridad.

Gracias a los compañeros que renuevan sus mandatos por persistir, por seguir aprendiendo las mejores formas de expresarnos en nuestra realidad laboral.

Gracias a los que se sumaron, porque nos confirman que este esfuerzo colectivo es posible y para nada inalcanzable.

Gracias a los que a diario persisten con su solidaridad para que sean reconocidos los fallos judiciales que obligan a Artear S.A. a reincorporar en sus puestos de trabajo a nuestros compañeros delegados Marcelo Moreira y Ricardo Junghanns.

Gracias a los que a lo largo de estos dos años acompañaron con sus testimonios a muchos compañeros que decidieron llevar sus reclamos a la justicia.

Gracias porque a pesar de todo, aciertos, errores, virtudes e incapacidades hemos alcanzado humildemente algunos objetivos.

Ejercer nuestro derecho constitucional a la libre sindicalización.

Aumentos salariales como consecuencia de nuestros reclamos.

Avanzar en la normalización de las pasantías.

Recuperar, en algunos sectores, el derecho al franco compensatorio y el cobro de la doble jornada en caso de trabajar en los días no laborables.

Hacer uso del artículo 20 del CCT124/75, que establece que los trabajadores de prensa tenemos derecho a 10 días de licencia con goce de sueldo –anuales- por motivos particulares.

El día miércoles, como dos años atrás, con nuestro voto y participación creemos haber expresado nuestro deseo de poder constituir una mesa de diálogo de la que participemos empresa y trabajadores.

Sabemos que nos toca ejercer nuestra profesión en el marco de un debate histórico respecto al rol de los medios de comunicación en nuestra sociedad.

Como periodistas estamos llamados a reflexionar, opinar y en última instancia hacernos cargo de nuestras responsabilidades sociales. El ejercicio de nuestros derechos constitucionales es la garantía de este compromiso.

DELEGADOS DE CANAL 13/TN

HUGO MOLINI DANIEL RAICHIJK FLAVIA VOEL

BRIAN PSENNE RICARDO JUNGHANNS MARCELO MOREIRA