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viernes, 20 de julio de 2012

NORBERTO GALASSO PRESENTO SU LIBRO SOBRE LA VIDA DE EVA PERON

Buenos Aires, 19 de julio (Télam).- El historiador Norberto Galasso afirmó hoy que "homenajear a Eva Perón es tener compromiso y militancia permanente", al presentar su nuevo libro "La compañera Evita" que repasa exhaustivamente la vida de la líder del justicialismo e indaga sobre aspectos menos explorados de su carrera política.
Acompañado por el histórico dirigente sindical Alfredo Ferraresi y el referente de la organización Los Pibes, Lito Borello, Galasso comenzó, esta noche, su intervención pidiendo un aplauso para Ana Carmen Macri, amiga personal de Evita, quien asistió al teatro ND Ateneo para escuchar al historiador desglosar algunos de los capítulos de la biografía.
Galasso hizo un recorrido por la vida de Eva desde su nacimiento hasta su muerte, rescatando siempre la vocación política y revolucionaria de la primera dama de Juan Domingo Perón, y destacando su nombre como una definición de "compromiso y militancia permanente, no de grandes palabras, pero sí como decía ella: "Cuando yo le doy algo a un pobre, en realidad no le estoy dando algo; le estoy devolviendo lo que le han quitado".
Galasso aseguró, al referirse a uno de los tantos aspectos de su vida, que Eva Perón fue "algo así como un ministro de Trabajo paralelo", al explicar que ella era quien mantenía "un contacto directo entre el líder del movimiento y un sector del movimiento, que eran los trabajadores. Porque lo mantenía informado a Perón acerca de los conflictos".
Al profundizar en aspectos menos explorados sobre la vida política de la referente del Justicialismo, el autor señaló que Evita "hizo gremialismo antes de conocer a Perón", al evocar que fue una de las socias fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), una entidad gremial constituida para defender los derechos de los trabajadores de la radiofonía argentina.
En tanto, sobre el contexto regional, el autor sostuvo que América Latina se encuentra ante "una oportunidad histórica y extraordinaria mientras el mundo tiene una crisis profunda y dramática con lo que está sucediendo en Italia, Grecia, España. Y mismo Estados Unidos tiene un nivel de desocupación mayor al nuestro, con tasas que no han bajado del 17 por ciento".
El encuentro contó con las adhesiones, entre otros, de los diputados nacionales del Frente para la Victoria (FpV), Adriana Puiggrós, Héctor Recalde y Facundo Moyano, mientras que se esperaba la participación de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien no pudo llegar al encuentro por el tráfico que afectaba las calles porteñas.
La actividad fue convocada por el Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela, la Corriente Política Enrique Santos Discépolo y la Editorial Colihue. (Télam).-

martes, 26 de abril de 2011

NUNCA TE OLVIDAREMOS compañero Néstor Kirchner.-


A seis meses de su partida hacia la eternidad, los argentinos hemos comprendido la verdadera dimensión de la tragedia que significó para este pueblo la inesperada desaparición física del compa ...ñero Néstor Kirchner, a mi modo de ver, el estadista de mayor envergadura que nuestro país haya parido por lo menos en los últimos cincuenta años y generador de una profunda transformación cultural, social, política, estatal y económica.-
Para comprender el valor de su paso por este mundo, es preciso retrotraerse a la situación que atravesaba la Argentina cuando asumió la Presidencia de la Nación aquel 25 de mayo del año 2003, del que aún hoy no se han cumplido ni siquiera ocho años, aunque el cambio ha sido tan radical, tan abrupto, tan revolucionario, que la sensación es que nos estamos refiriendo a la pre-historia.-
Tras la implosión de la convertibilidad que patentizó el fracaso estrepitoso de la Alianza y del interregno del proyecto del default que ante la primera dificultad optó por una deshonrosa retirada, continuó el gobierno provisional del ex senador Duhalde, signado por la inestabilidad política, la fragilidad institucional y una brutal transferencia de la renta desde los sectores asalariados y del Estado a los grupos económicos concentrados a través de la devaluación con pesificación asimétrica. Duhalde, debió adelantar el llamado a elecciones por el cimbronazo que provocó la muerte de los manifestantes Kostecki y Santillán en ocasión de una protesta popular en el sur de la Capital Federal, muertos a manos de la represión institucional.-
Kirchner comenzó su gobierno con una debilidad política alarmante con tan sólo el 22 % del voto popular, al no haberle dado la renuncia de su ocasional adversario, la posibilidad de consagrarse por un margen contundente en el ballotage, con un partido gobernante fragmentado en tres facciones, contando con sólo 40 legisladores oficialistas, sin prácticamente ningún apoyo de los entonces gobernadores de las provincias, y ante un escenario de enorme dispersión política, incertidumbre económica y conflictividad social, con índices de desempleo y subempleo africanos, y con más de la mitad de la población sumida por debajo del índice de pobreza, donde reinaba el desánimo, la angustia y la desesperanza.-
Así, el nuevo presidente durante los primeros meses de gobierno salió rápidamente a conquistar la opinión pública, yendo con enorme energía al encuentro de las demandas del pueblo , produciendo numerosos hechos de fuerte contenido simbólico, que implicaron un cambio de paradigma en la cultura política argentina, destacándose una gran ejecutividad en la gestión al desplazarse personalmente hasta la provincia de Entre Ríos a fin de solucionar el conflicto docente que en ese entonces aún no había iniciado el ciclo lectivo, o al trasladar medio gabinete a la provincia de Santa Fé a fin de demostrar la preocupación del gobierno por los efectos de las inundaciones en dicho territorio y la formulación de una política de derechos humanos progresista que incluía un fuerte impulso a la revisión de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar, fogoneando los procesos judiciales en curso y promoviendo la sanción legislativa de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida arrancadas al gobierno de Alfonsín por la extorsión del poder militar, ampliando la indemnización para hijos de desaparecidos, emitiendo una serie de decretos en el mismo sentido, a la vez que se reunía con los referentes más representativos de las organizaciones de derechos humanos y promoviendo la instalación del Museo de la Memoria en la ESMA, tristemente célebre por haber funcionado allí uno de los más aberrantes centros clandestinos de detención en los años de plomo.-
En el mensaje presidencial por cadena nacional del 4 de Junio de 2003, a sólo diez días de su asunción, Kirchner denunció presiones de la entonces Corte Suprema de Justicia de la mayoría automática menemista, que amenazaba con poner en riesgo la incipiente gestión con una cantidad de fallos que esperaban pronta resolución como la redolarización de créditos y de pósitos, las tarifas de los servicios públicos privatizados, los créditos hipotecarios, o las leyes de punto final y obediencia debida, lo que desembocó en las renuncias o destituciones de seis miembros de la Corte, y la constitución de una nueva Corte Suprema de Justicia con miembros de reconocida solvencia moral y jurídica y antecedentes intachables, más allá de sus diversas afinidades ideológicas, hecho inédito en la historia judicial argentina.-
En materia económica se procedió a la reorientación nacional de la economía, ubicando en un lugar central la idea de reconstruír un capitalismo nacional que genere alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente, en un proceso que va desde la ruptura de facto con el FMI y la renogociación de la deuda externa más exitosa de los países subdesarrollados, obteniendo quitas y esperas como nunca antes jamás ninguna Nación había logrado, merced a la firmeza, voluntad de acero y dignidad con las que se llevó adelante la tratativa, hasta el reforzamiento del Mercosur y el rechazo del plan del ALCA de Bush en la reunión de Mar del Plata de 2005, la expansión del mercado interno con la administración de un tipo de cambio competitivo, al mismo tiempo que se busca la ampliación y diversificación de las exportaciones, la protección de los trabajadores del país, sus industrias y sus productores, mediante políticas que permitan el desarrollo y el crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y la mejor y más justa distribución del ingreso, no mediante un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada, sino un Estado inteligente que tienda a buscar los equilibrios sensatos, justos y necesarios, lo que llevó al proceso de crecimiento económico sostenido más importante en nuestros doscientos años de vida.-
El nombre de Néstor Kirchner permanecerá siempre como un signo liminar y señero, bandera para las luchas por la emancipación de la Patria y un símbolo para las conciencias. Un demócrata tenaz y militante, un transformador impenitente con un compromiso total con las causas que abrazaba. Era un hombre de lucha, no de transacciones ni de claudicaciones.-
Vuela tu alma Pingüino hacia lo más alto allí donde no alcancen las diatribas de los profetas del odio, y aunque tu partida nos duela hasta el aliento, nuestro compromiso para honrar tu memoria y alcanzar tus utopías es seguir empujando la frontera de lo posible, y alcanzar una Patria para todos y con todos.-
NUNCA TE OLVIDAREMOS.-

jueves, 23 de diciembre de 2010

Documental sobre un grande: Jorge Di Pascuale


Jorge Di Pascuale

28 de diciembre

1976 - 2010


Invitamos a la presentación del documental de nuestro Secretario General, secuestrado por la dictadura militar el 28 de diciembre de 1976 y recuperados sus restos en diciembre de 2009

Martes 28 de diciembre de 2010 - 19 Hs

en Rincón 1044 CABA

Asociación de Empleados de Farmacia

ADEF

lunes, 20 de diciembre de 2010

Zoncera N°1: "Civilización y barbarie"


por Arturo Jauretche*


Antes de ocuparme de la cría de las zonceras corresponde tratar de una que las ha generado a todas —hijas, nietas, bis­nietas y tataranietas. (Los padres son distintos y de distinta época —y hay también partenogénesis—, pero madre hay una sola y ella es la que determina la filiación).

Esta zoncera madre es Civilización y barbarie. Su padre fue Domingo Faustino Sarmiento, que la trae en las primeras páginas de Facundo, pero ya tenía vigencia an­tes del bautismo en que la reconoció como suya.

En Los profetas del odio y la yapa digo de la misma:

“La idea no fue desarrollar América según América, in­corporando los elementos de la civilización moderna; enrique­cer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimien­to según Europa y no según América”.

“La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civili­zado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar —si Nación y realidad son inseparables—.”

Veremos de inmediato, en la zoncera que sigue —el mal que aqueja a la Argentina es la extensión— cómo para esa mentalidad el espacio geográfico era un obstáculo, y luego, que era también obstáculo el hombre que lo ocupaba —español, crio­llo, mestizo o indígena— y de ahí la autodenigración, y cómo fueron paridas y para qué convertidas en dogmas de la civi­lización.

Carlos P. Mastrorilli en un artículo publicado en la revis­ta “Jauja” (noviembre, 1967) analiza dos aspectos esenciales de la mentalidad que se apoya en esa zoncera:

“En la íntima contextura de esa mentalidad hay un cier­to mesianismo al revés y una irrefrenable vocación por la ideo­logía. Por el mesianismo invertido, la mentalidad colonial cree que todo lo autóctono es negativo y todo lo ajeno positivo. Por el ideologismo porque prefiere manejar la abstracción conceptual y no la concreta realidad circunstanciada”.

El mesianismo impone civilizar. La ideología determina el cómo, el modo de la civilización. Ambos coinciden en ex­cluir toda solución surgida de la naturaleza de las cosas, y buscan entonces, la necesaria sustitución del espacio, del hom­bre y de sus propios elementos de cultura. Es decir “rehuir la concreta realidad circunstanciada” para atenerse a la abstracción conceptual.

Su idea no es realizar un país sino fabricarlo, conforme a planos y planes, y son éstos los que se tienen en cuenta y no el país al que sustituyen y derogan, porque como es, es obs­táculo.

Que la oligarquía haya creído un éxito definitivo de la zoncera Civilización y barbarie, lo que llamó “el progreso” de la última mitad del siglo XIX y los años iniciales del presente, ha sido congruente con sus intereses económicos. Alienada al desarrollo dependiente del país, su prosperidad momentánea le hizo confundir su propia prosperidad con el destino nacional.

Había por lo menos una constatación histórica que pare­cía justificar el mesianismo y la ideología liberal de la oligarquía.

El problema se le plantea a ésta ahora, cuando el cambio de condiciones internas y especialmente externas, por el aumento de población y su nivel de vida, y la situación en el mercado mundial de la economía de intercambio comercial fundada en el precio, por la economía mercantil, se destruyen las bases de la estructura primaria de intercambio de materias primas por materias manufacturadas, pues así como hay imperios que pierden sus colonias, hay colonias que pierden su imperio, cuando dejan de serles necesarias a éste.

Ahora, como ya no puede confundir su éxito propio y mo­mentáneo con el destino de la gran Nación que parecía apa­rejado a su prosperidad colonial, piensa en achicar la pobla­ción, como sus antecesores pensaron en achicar el espacio en la buscada disgregación del Virreynato del Río de la Plata.

Mesianismo e ideología ya no encuentran, como pareció antes, su identificación con el destino del país. La oligarquía se vuelve anti-mesiánica desde que rechaza concretamente la grandeza al propiciar el achicamiento del pueblo, y su ideología no puede proponer otras soluciones que las de la conservación cada vez más desmejorada de la estructura existente: de este modo se convierte en freno y eso es lo que se confie­sa de hecho por sus tecnócratas que sólo proponen seguir ti­rando desde que el destino del país colonia está cubierto definitivamente.

Así, pierde el papel promotor que se había asignado mien­tras se creyó constructora —y esa fue su fuerza— para hacerse conservadora en un país que no debe dar un paso más ade­lante. Ya lo he dicho también: los progresistas de ayer se vuel­ven anti-progresistas desde que todo su progreso sólo puede realizarse contra la ideología que identifica el destino nacional con sus intereses de grupo.

Pero sí esta congruencia circunstancial en el interés de grupo permite comprender el descastamiento de las llamadas “elites”, impedidas de una visión de distancia por su circuns­tancial prosperidad que obstó a la comprensión del país en un largo destino —todo destino nacional es largo—, no vale para los ideólogos que aparentan desde una postura popular un me­sianismo revolucionario. De titulados democráticos a marxistas, la explicación ya no tiene la congruencia que en la oligar­quía y pasa a ser mesianismo e ideología sin una pizca de con­tenido material. Se trata, como dice Mastrorilli, de una “abs­tracción conceptual en que no gravita la concreta realidad circunstanciada”.

Aquí aparece desnuda, desprovista de toda constatación pragmática, la zoncera Civilización y barbarie, según sigue gravitando en la “intelligentzia”.

Por la profesión de esta zoncera el ideólogo, extranjero o nativo, se siente civilizador frente a la barbarie. Lo propio del país, su realidad, está excluida de su visión. Viene a civilizar con su doctrina, lo mismo que la Ilustración, los iluministas y los liberales del siglo XIX; así su ideología es simplemente un instrumento civilizador más. No parte del hecho y las circunstancias locales que excluye por bárbaras, y excluyéndolos, ex­cluye la realidad. No hay ni la más remota idea de creación sobre esa realidad y en función de la misma. Como los libera­les, y más que los liberales que —ya se ha dicho— eran con­gruentes en cierta manera, aquí se trata simplemente de hacer una transferencia, y repiten lo de Varela: —”Si el sombrero existe,
sólo se trata de adecuar la cabeza al sombrero”. Que éste ande o no, es cosa de la cabeza, no del sombrero, y como la realidad es para él la barbarie, la desestima. De ninguna manera intenta adecuar la ideología a ésta; es ésta la que tie­ne que adecuarse, negándose a sí misma, porque es barbarie.

Así la oligarquía y su oposición democrática o marxista disienten en cuanto a la ideología a aplicar pero coinciden to­talmente en cuanto al mesianismo: civilizar. Si la realidad se opone a la aplicación de la ideología según se transfiere, la in­adecuada no es la ideología de transferencia sino la realidad, por bárbara. Los fines son distintos y opuestos en cuanto a la ideología en sí, pero igualmente ideológicos.

Si en las ideas abstractas son opuestos, la zoncera Civili­zación y barbarie los unifica en cuanto son la civilización. De donde resulta que los que están más lejos ideológicamente son los que están más cerca entre sí —en cuanto teólogos— como ocurre cada vez que la realidad enfrenta a todos los civiliza­dores. Entonces se unifican contra la barbarie, que es como llaman al mundo concreto donde quieren aplicar las ideo­logías.

Esto se hace evidente en los momentos conflictuales en que el país real aparece en el escenario social o político.

El mismo Mastrorilli en el artículo referido dice:

“Sarmiento y Alberdi querían cambiar el pueblo. No edu­carlo, sino liquidar la vieja estirpe criolla y rellenar el gran espacio vacío con sajones. Esta monstruosidad tuvo principios de ejecución. Al criollo se lo persiguió, se lo acorraló, se lo con­denó a una existencia inferior. Sin embargo los aportes de sangre europea que se vertieron a raudales sobre el país, no consiguieron establecer una síntesis humana muy distinta de la precedente. Los ingleses —relictos de las invasiones o colo­nos traídos de la fabulosa imaginación rivadaviana— se agau­chaban. Los polacos, los alemanes, los italianos, también. Y a espaldas del régimen colonial se hizo una nueva masa humana que se doblegó sin resistencia ante la potencia de la geografía y la presencia irreductible de lo hispánico como principio organizador de la convivencia.”

“El régimen fracasó sociológicamente. A partir de 1914 aprendió a contar con una masa popular desconfiada y ad­versa. En suma: el régimen quiso cambiar al pueblo y no pu­do: quiso entregar el espacio inerme y tropezó una y otra vez con algo viviente y cálido que nosotros llamamos conciencia nacional y ellos desprecian como barbarie”.

Eso pasó, como dice el autor, desde 1914. Culminó “el 17 de Octubre, en la más grande operación de política de masas que vio el país; la muchedumbre estaba compuesta por cabecitas negras —restos del criollaje proscripto— pero también por hijos de gringos, polacos y maronitas lanzados contra el ré­gimen con violencia inusitada”.

Así, la zoncera de Civilización y barbarie se apoya en dos patas y anda, pero cojeando, porque una es más larga que la otra, que es como una pata auxiliar a la que se recurre cuando el régimen está en peligro.

Una ideología apuntala a otra ideología, por más que su signo sea inverso en teoría, porque tienen en común el supues­to mesiánico que cada uno quiere realizar a su manera, pero ambas partiendo de la negación de lo propio. Conviven entre gruñidos y se tiran mordiscones, pero siempre entre civilizados que se defienden en común de los bárbaros, es decir del país real. La recíproca tolerancia nace de la unidad civilización y se practica de continuo en la común devoción por todas las zonceras nacidas del vientre de la zoncera madre.

No preguntéis entonces por qué comparten la misma historia que se niegan a revisar desde que revisar importa dejar sin base la zoncera generatriz. Destruir ésta implica sustituir una mentalidad hecha partiendo de ella y excluir el mesianismo y la ideología como fundamento de un pensamiento ar­gentino para dar su oportunidad al buen sentido. Ahí, en Ci­vilización y barbarie, la zoncera madre, está el punto de con­fluencia de las ideologías, es decir, de la negación de toda posibilidad para el país nacida del país mismo. Es como si dijé­ramos la “Unidad Democrática” tácita de que surgen todas las otras.

En "Geopolítica de la cuenca del Plata" (1973), Alberto Methol Ferré analiza la ahistoricidad del pensamiento uruguayo. En ninguna parte como allí —recordemos otra zoncera: “como el Uruguay no hay”—, se “tu­vo una conciencia política eminentemente abstracta”. La falsifi­cación de la historia, allá como aquí, se completó con la concep­ción estratosférica del país en cuanto se excluyeron las causales internacionales de los hechos propios o inversamente se exclu­yeron los hechos propios de las causales internacionales. Así, dice: “Nos enseñaban una historia de puertas cerradas, des­granada en anécdotas y biografías, o de bases filosóficas inge­nuas, y nos mostraron la abstracción de un país casi totalmen­te creado por pura causalidad interna. A esta tesis tan estre­cha, se le contrapuso su antítesis, seguramente tan perniciosa. Y esta es la pretensión de subsumir y disolver el Uruguay en pura causalidad externa, en una historia puramente mundial a secas. Una historia tan de puertas abiertas que no deja casa donde entrar…”. “A la verdad, esta última actitud no escribe
historia uruguaya, que le aburre, y prefiere vagabundear y solazarse en la contemplación a veces minuciosa de la historia mundial. Nos escindíamos en pueblerinos o ciudadanos del mundo…”.

Así, de una historia isla, pasábamos a la evapora­ción, a las sombras chinescas de una historia océano, donde la historia se juega en cualquier lado menos aquí y aquí lo de cualquier lado. “Esta actividad lujosa —la historia océano—, si hoy canaliza disponibles jóvenes iracundos, ayer permitía a nuestra diplomacia pagarse de las palabras proyectándose pa­ra dictar cátedra mundial sobre los derechos humanos y arbi­trajes”. Son dos formas del escapismo.

“Interioridad pura o exterioridad pura, dos falacias que confraternizan…”. “… ¿quiérese mayor lujo que extrapolarse en la historia de los otros?…”. “Era una manera de renunciar a hacer historia”… “Por otra parte, ese idealismo externo en su versión de
izquierda dimitirá frente a nuestra historia de puertas cerradas,
conservadora. Incapaz de criticarla, porque no le interesaba vitalmente, terminaba en los hechos por acep­tarla en bloque. No puede darse incorformismo más confor­mista”. .. “Así la esterilidad del marxismo uruguayo para de­cir nada sobre el país, salvo el caso
reciente de Trías. Así, el idealismo jurídico romántico, de derecha
o de izquierda, son los modos uruguayos de suplir la ausencia de una política in­ternacional real. El rasgo común de nativistas y oceánicos es que el Uruguay no era problema.”

Crucemos de nuevo el río. ¿No estamos en presencia de una situación parecida? Si la falsificación de la historia ofi­cial, presentando la Argentina como un conflicto entre la civi­lización y la barbarie, ha desestimado el conflicto entre lo na­cional y lo extranjero desde que el objeto de la historia no es la Nación sino la civilización, la izquierda, como tampoco tiene en cuenta lo nacional como causalidad histórica, produce el mismo conformismo que en el Uruguay con la historia oficial. Esta vez para que la historia del futuro dependa exclusivamente de la causalidad externa, generando un escapismo que tiene las misma raíces antinacionales que, naturalmente, rehuye la construcción propia para trasladarla al escenario de la civilización. Por donde vienen a ubicarse, como sus cofrades de la otra banda, en un balcón sobre el mundo que es donde se opera la historia idealizada.

Pero un balcón no es una puerta por donde entra y sale lo propio y lo ajeno, sino un puesto de observación donde se espera que fuera se resuelva lo que hay que resolver adentro, cosa que le conviene a los que ya adentro lo tienen resuelto. De aquí la coincidencia cuando el país real intenta sus pro­pias soluciones y a su manera.

En tren de clasificación, la zoncera de Civilización y bar­barie es una zoncera intrínseca, porque no nace del falseamien­to de hechos históricos ni ha sido creada como un medio aun­que después resultase el medio por excelencia, ni se apoya en hechos falsos. Es totalmente conceptual, una abstracción anti­histórica, curiosamente creada por gente que se creía historicista, como síntesis de otras abstracciones.

Plantear el dilema de los opuestos Civilización y barbarie e identificar a Europa con la primera y a América con la se­gunda, lleva implícita y necesariamente a la necesidad de ne­gar América para afirmar Europa, pues una y otra son térmi­nos opuestos: cuanto más Europa más civilización; cuanto más América más barbarie; de donde resulta que progresar no es evolucionar desde la propia naturaleza de las cosas, sino derogar la naturaleza de las cosas para sustituirla.

Para el que ha leído Los profetas del odio y la yapa al ha­blar de esta zoncera no hago más que resumir conceptos allí expresados, pero es necesario reiterarlos en este libro por lo que se ha dicho de la maternidad de todas las zonceras. La aceptación de ésta hace posible la vialidad de las otras, cosa que se irá viendo a medida que se trate cada una.

Empezaremos por aquellas que por considerarlas hijas ma­yores van en este capítulo: la que se refiere al espacio y es la de que “el mal que aqueja a la Argentina es la extensión”. La otra es la autodenigración que va implícita en la conside­ración de lo humano propio como barbarie.

* Pensador Nacional

jueves, 16 de diciembre de 2010

Los hombres que reescribieron la historia


Como anticipo exclusivo del próximo libro de Editorial Punto de Encuentro, que reúne los textos de Maximiliano Molocznik, Germán Ibañez, Juan Carlos Jara, Marcelino Castillo y Norberto Galasso acerca de Ugarte, Hernández Arregui, Cooke, Manzi, Carrillo, Scalabrini Ortiz, Ramos, Walsh, Discepolo, Tosco, Puiggrós, Jauretche y Carpani, el Prólogo del historiador y escritor Norberto Galasso.

Tanto las mayorías populares de la Argentina, como de los demás países de América Latina nos encontramos transitando hoy un momento excepcional. Con mayor o menor intensidad, asistimos a cambios importantes en las diversas regiones , al mismo tiempo que avanza un proceso de unificación, como lo soñaron nuestros grandes capitanes de la gesta libertadora del siglo XIX. Pero, por sobre todo lo que se está concretando, quizás lo más importante, es que nos reencontramos con la Esperanza, es decir, vivimos una época en que cada vez nos convencemos más que estamos avanzando en la concreción de aquellos viejos sueños de Liberación y de Igualdad, que ya van dejando de ser sueños y utopías para convertirse en realidades.

Venimos, es cierto, de años de derrota y frustraciones, de violencias y subordinación, de destrucción de valores y de hondas caídas en escepticismos paralizantes. Por esta razón, queda y mucho por andar todavía, pero lo cierto es que caminamos firmemente hacia una meta de progreso nacional y social.

Esto se percibe especialmente en el fuerte grado de repolitización que se observa en la sociedad latinoamericana. Si algo es indiscutible para cualquiera que tenga cierta receptividad a los fenómenos sociales es que los hombres y mujeres del pueblo están insertos en una búsqueda, en una urgente necesidad de saber quiénes son, por qué están como están y cómo salir adelante.

Quizás debamos reconocer que gran parte del mundo de la política y de la vida intelectual no parece percibir la importancia de estos días y prosigue empantanado en las míseras chicanas, en el vuelo bajito de la componenda electoral o de la rutina a las viejas ideas. Pero especialmente en los liderazgos populares y entre los trabajadores y los sectores juveniles es indudable la intención de desasirse de viejos mitos y leyendas, un ansiedad muy fuerte por construir lo nuevo, una certeza de que la gran victoria sobre las fuerzas retrógradas es posible, necesaria... y cercana.

Una prueba de lo que decimos son las charlas y debates que se renuevan permanentemente con interrogantes profundos, con miradas elevadas, persiguiendo objetivos concretos donde colocar los esfuerzos militantes.

Las semblanzas biográficas que integran este libro provienen precisamente de ciclos y cursos a los cuales ha concurrido un número muy importante de compatriotas, no a escuchar pasivamente, sino a participar asintiendo o disintiendo, interrogando y evaluando, poniendo las viejas verdades en la cuerda floja y cruzando tácticas y estrategias para ganar un futuro.

En esos debates, muchas veces me ha parecido que no nos preguntaban a los oradores, sino que el interrogante iba dirigido más allá, quizás a los hombres y mujeres que rescatábamos en las charlas y me vinieron a la memoria aquellos versos que Cátulo Castillo le hacía decir a Enrique Santos Discépolo, fallecido hacía unos pocos años: “Yo, que no puedo ya hablar...te digo que soy tu amigo y tiro el carro contigo”. Una percepción semejante tuvieron algunos de los oradores con los cuales realizamos los cursos y eso nos convenció de que al continuar la lucha de aquellos que se jugaron por la Patria y por el Pueblo, estábamos respondiendo a un reclamo de los militantes, que iban al rescate de aquellos maestros silenciados por la prensa, las academias y los colegios, para que los ayudaran en la tarea de encontrar el camino correcto. Por eso nos entusiasmamos con estos cursos y los repetimos en diversos lugares, pretendiendo – perdone el lector la vanidad- darles voz a los que ya no la tienen, recuperando sus conceptos, sus definiciones, a veces sus imágenes, sus poemas o su ejemplo de conducta. Traerlos aquí de nuevo, a un centro cultural del suburbano, a un teatro céntrico, a un sindicato, para que nos dieran otra vez sus enseñanzas, para que nos ayudaran a todos –a los responsables de los cursos en igual medida que a los asistentes- con sus experiencias de lucha, con su capacidad para afrontar el silenciamiento o la calumnia sin desalentarse, con la pertinacia imbatible, hasta con cierto grado de fanatismo para reafirmarnos en aquello de que el Pueblo siempre vuelve, a pesar de los bombardeos, los ametrallamientos, los secuestros y las torturas.

Con esa óptica se armaron estos ciclos de charlas y con esa misma óptica los convertimos ahora en un libro, ayudando a que no se apague nunca la mordacidad de Jauretche y de Ramos “para combatir alegremente”, ni la rigurosidad de Hernández Arregui, Scalabrini Ortiz y Puiggros, ni la combatividad de Cooke, Tosco y Walsh, ni el espíritu latinoamericanista de Ugarte, ni los poemas de Manzi y de Discépolo, ni la pasión por curar que sostuvo Ramón Carrillo, todos ellos hablando, conversando, discutiendo, con “los hombres de Carpani”, con sus pómulos salientes, su mirada amenazante y sus puños de piedra.

Así intentamos recuperárselos, amigo lector, no desde la conferencia ‘magistral’ ni desde el libro denso y complicado, sino como si se tratase de viejos amigos a los que sentamos a la mesa de café para que nos ayuden en esta búsqueda, para que nos den, de nuevo, sus extraordinarios aportes y nos vuelquen su experiencia con la debida autocrítica porque el enemigo no perdona cuando nos equivocamos.

Esas charlas quedan en compañía de ustedes. Tal como salieron, espontáneas, sin afinar los conceptos ni pretender verdades absolutas, porque sabemos –y nos ha costado aprenderlo- que la verdad no viene en envases adornados, ni vestida como para concurrir a un baile de embajada, sino que anda por las calles, en alpargatas y seguramente con las rodillas peladas por algún tropezón producto de la ansiedad por alcanzar la meta y también transpiradas y seguramente con una vincha en la cabeza, como avanzan los pueblos y por eso mismo, porque son verdad, ganan la partida.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Perdón Flaco


Por Pablo Llonto


Lo que te puteamos Flaco. Las cosas que dijimos de vos cuando en la imbécil tentación del engreído revolucionario decíamos de vos, el monigote de Duhalde

Las marchas que te hicimos. Queríamos decirles a los argentinos que estabas dilapidando nuestra plata dándosela en bandeja al FMI.

Cuántas palabras envueltas en desprecio y sorna. Instruidos en las sabias esgrimas marxistas, enumerábamos los siniestros enemigos de los que te rodeabas. Casi, casi, te ordenábamos que fueses puro. Como nosotros.

En los rudos textos, en las vehementes intervenciones radiales, despedazamos tus confusas relaciones con el poder. Claro que sí, qué otra cosa era un hombre saludando a Bush con una sonrisa. No prestabas atención a nuestra pedagógica manera de llevar adelante el protocolo.

El propósito era que nos escuchases. Que leyeras nuestros volantes, nuestros afiches, nuestras banderas. Tenías que hacerte, de un día para otro, justiciero expropiador de todos los sinvergüenzas.

Tenías que rendirte ante nuestras luchas.

Queríamos ser testigos de un milagro que honrara a nuestros santos leninistas: la conversión acelerada de un político burgués a tigre trotskista, como aquel que posa en nuestros posters.

Queríamos verte echando a todo tu staff, tus ministros, tus amigos, tu familia, desprendiéndote de cuentas bancarias, bienes, alquileres. Si era posible Flaco, tenías que tirar los mocasines y la birome Bic. Y desafiliarte del PJ.

Un día, Flaco, nos enteramos que hablabas en la ESMA. Que entrabas allí con las viejas y con los hijos. Pedazo de oportunista, dijimos. Luego, procuramos escuchar bien aquello que decías.

"Como presidente de Argentina, vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades".

Carajo. Exasperabas nuestra incredulidad eterna. De pronto, un presidente argentino, de la Casa Rosada, les pedía perdón a las Madres; a las mismas Madres que un tiempo atrás (diciembre 2001) habían sido gaseadas, mojadas, arrojadas a caballos por los infames de la Casa Rosada.

Ebrios de indiferencia, pensamos que debíamos aplaudir ese gesto, no más de 24 horas.

No podíamos ser aventurados en el elogio. No tolerábamos que no cumplieras, una a una, todas nuestras utopías.

Ni cuando aprobaste la jubilación para los que no tenían aportes. Incluida nuestra vieja, y nuestra suegra.

Ni cuando le brindaste a Chávez, y a otros, el escenario adecuado para mandar a la misma mierda, el asesino ALCA.

Ni cuando le sacaste el fútbol de las manos al pulpo eterno.

Ni cuando quisiste poner un poco de justicia con la 125 cumpliendo tu máxima peronista de llegar al fifty fifty.

Ni cuando desafiaste a Clarín y sus tentáculos.

Ni cuando ideaste el final del monopolio de Papel Prensa.

Ni cuando impulsaste el matrimonio igualitario.

Ni cuando te enojaste con las claudicaciones de la ex intachable Corte.

Ni cuando apagaste las privatizaciones de Aerolíneas, el saqueo de las AFJP, el choreo macrista del Correo.

Ni cuando te extenuaron los impostores, los Alberto Fernández, los Lavagna, los Solá, los Cobos, los Pedraza.

Ni cuando apoyabas una ley que resolviera un cacho de participación en las ganancias.

Ni siquiera cuando tu última opinión sobre los burócratas sindicales contenía una frase premeditada: “hay que dar con el último de los autores intelectuales del crimen de Ferreyra”.

Ahora que estás en Santa Cruz, rodeado de los combativos mineros de Río Turbio que adorábamos en los 90, ahora es como un poco tarde, Flaco.

Queríamos decirte simplemente que los anarquistas somos, a veces, muy de vez en cuando, un laberinto de contradicciones. Y que pensábamos votarte.

Era nuestra mínima y secreta manera de pedirte perdón.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

“Mi viejo se le plantaba a discutir de política tanto a Perón como al Che”



ENTREVISTA A FERNANDO DI PASCUALE
El conmovedor relato del hijo del legendario dirigente farmacéutico y de la CGT de los Argentinos Jorge Di Pascuale, rescata la ética de su padre, la historia de su desaparición en 1976 y el reciente hallazgo de sus restos, que serán velados 33 años después el 28 de diciembre.

El pasado lunes 14 de diciembre el Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luís Duhalde, anunciaba el hallazgo de los restos del mítico Secretario General del Sindicato de Farmacia Jorge Di Pascuale. Desaparecido por la dictadura genocida, fue un icono del gremialismo combativo de las décadas del ‘50, ‘60 y ‘70 e integrante de la CGT de los Argentinos. En charla con ZOOM, su hijo mayor Fernando rescata su figura y describe la incertidumbre que rodea a un familiar de un desaparecido.

—Después del hallazgo, ¿cuáles son los pasos que se van a dar?

—Va a ser velado el 28 de diciembre a partir de las 15 en el Sindicato de Farmacia, Rincón 1044. Y el 29 se lo llevará a Chacarita cerca del mediodía.

—¿Como fue el camino hasta encontrar sus restos?

—Antropología está hace 20 años, pero en esa época lo que te pedían era una radiografía, una ficha dental, esas cosas. Estábamos lejísimos del ADN, no existía esa posibilidad. Después, cuando salió, lo del ADN era inaccesible y ellos nunca tuvieron subvención del Estado. Si les daban algo eran organizaciones del exterior. Solo este gobierno le acercó plata para que pudieran trabajar de mejor manera. A partir de ahí empezaron a cruzar la información. Antes se podía hacer el ADN mitocondrial, solo a las mujeres, pero después empezaron a hacerse con todo el mundo. Cuando fui a averiguar por primera vez, ellos ya tenían los cuerpos que habían levantado en Avellaneda, me sacaron muestras y me dijeron que en algún momento iban a ver todo lo que tenían, que eran 336 cuerpos, para cruzar los datos y ver si podían identificar algunos de los cuerpos. Bueno, todo quedó ahí.

—¿Y esto cuándo fue?

—Hace tres años más o menos. Después me llaman y me dicen que necesitan más muestras de algún hermano mío o de mis abuelos. Mi hermano menor todavía no había ido nunca a antropología y estaba indeciso. A mi hermana le dije y fue enseguida. Pero en antropología me explicaron que me tomara mi tiempo, que la cosas se manejaban de manera tranquila. Al final, mi hermano me dijo que sí y me ofrecí a acompañarlo.

—¿Iniciaste por tu cuenta alguna búsqueda?

—Yo sabía, según un testimonio de una nota que Duhalde había escrito en el ‘85, que un liberado de un centro clandestino había visto a mi viejo con Juan Carlos “El Negro” Arroyo. Después me encuentro con otros testimonios de gente de 2006 que estaban en la Conadep (en donde no me los quisieron dar, pero los pude conseguir a los testimonios por otro lado). En esas declaraciones decían que tanto a Arroyo como a mi viejo lo sacaban día por medio para torturarlos y que los trasladan el mismo día, dijo un sobreviviente, a principios de febrero de 1977. A él se lo llevan el 28 de diciembre de 1976, es decir que a un mes y moneditas lo trasladan junto con Arroyo que lo secuestran un 27 de octubre, el mismo día en que este año me comunican que habían identificado el cuerpo de mi viejo. Saber que estuvo con Arroyo para mí era un dato más, pero un día me llega la información por Internet que habían encontrado sus restos y ahí dije: “le pegué en el palo”. Ahí empecé a conectarme con la gente de los testimonios. Uno estaba en España. Me moví y conseguí el mail y el teléfono, le escribí y le pregunté si los habían trasladado el mismo día a Arroyo y a mi viejo porque para mí era muy importante, ya que como lo habían encontrado era probable que los hayan matado juntos el mismo día y estuviesen en el mismo lugar. Esta persona me contestó que me entendía, pero que no se acordaba y por eso no me quería decir cualquier cosa. Pero me dijo que me comunique con Hugo Parsons y el problema después fue ¿cómo ubicamos a Parsons?

Lo ubicamos y cuando íbamos a ir a verlo el 27 de octubre me llama Maco Somigliana de Antropología. Maco estaba en Antropología los martes, miércoles y jueves por la mañana. Me llama ese martes a la mañana y me dice si nos podemos ver. A mí me parecía raro que me cite en Antropología para arreglar ir a ver a Parsons, esto se podía hacer por teléfono. Encima me dice que vaya a las 16:30, cuando él está por la mañana. La procesión iba por dentro, mientras iba en el colectivo me decía a mi mismo: “no, no, no puede ser, seguro que algo me querrá preguntar”. Me quería sacar presión, aunque estaba muy ilusionado de encontrarlo, pero no me quería dar más expectativa que la que la realidad te indicaba. Llego a Antropología y me recibe. En eso llega otro antropólogo y le deja un informe sobre el escritorio. Y Maco ni lo tocó, seguimos hablando… y yo estaba a la expectativa, no quería hacerme ilusiones. Todo se cuadraba para que fuera, y agarra el informe y me dice: “Fernando, lo que tanto estábamos buscando, lo encontramos”. Yo me quería morir y le dije: “esto debe ser un sueño, porque siempre sueño con esto y en un rato me voy a despertar”. El se reía y me decía: “vas a ver que no”. Estuve como 5 días pensando que en algún momento me iba a despertar.

—¿Y después?

—Le pregunté si estaba entero, si habían recuperado todo el cuerpo y me dijeron que sí. Después me dieron el estudio de ADN y antropológico que es un detalle de todo el estudio al cuerpo que hallaron. Una es la parte de ADN y otra es la parte ósea y anatómica del cuerpo mismo. Ahí te enterás que hubo orificios de bala, esas cosas que son bastante duras. En un momento saltás de alegría y de repente caés.

—Y caés, con toda una información que durante mucho tiempo no tuviste.

—Cuando yo me enteré que al Negro Arroyo lo habían fusilado, me dije: “entonces a mi viejo lo mataron de la misma manera”. Y fue así nomás. Volviendo a ese 27, me dijeron que debía esperar la resolución del juez y que eso iba a estar en dos meses. El 14 de noviembre, un poco antes de ese plazo, ya nos llamaron para buscar la resolución. Al tenerla empezamos a armar todo para poder velarlo en el sindicato.

—Justo el 28, que es el día de su cumpleaños.

—Es el día del cumpleaños y se cumplen 33 años de su secuestro.

—A él lo van a buscar en la madrugada del 28.

—Sí, el 28 a las 0.30. En realidad fueron a buscarlo porque era el cumpleaños, sabían que cumplía ese día. Fue una batida, porque mi viejo figura registrado el 6 de enero de 1931. Era alguien que conocía que el cumplía el 28 de diciembre.

—Es un símbolo muy fuerte velarlo en el Sindicato.

—Sí, el Sindicato de Farmacia fue su casa, su vida, su militancia y centro de todas las resistencias populares y peronistas. Y ahí fue cuando dije realmente “se lo saqué a la dictadura y se lo entregue a la democracia”, por la cual él toda la vida luchó. Cuando estaba Perón proscripto, peleaba igual. Siempre peleando por la democracia. Vivía más en el sindicato que en otro lugar.

—Algunos compañeros contaban, y seguro que lo viviste porque cuando pasó lo de tu viejo tenías 19 años, que el sindicato era un lugar en donde a nadie se le cerraba la puerta. Era el culto a la solidaridad.

—Es más, decían: “nosotros le abrimos la puerta a todo el mundo, si es peronista mejor”, como diciendo “acá viene cualquiera”. Por ahí pasaron desde Santucho hasta Leonardo Favio o Sandro, que le usaba el salón de atrás para ensayar. El mundo pasó por el sindicato, toda persona que haya militado en los ‘60 y ‘70 sino pasó por ahí se tiene que bautizar. Es más, en un momento el sindicato era formador de cuadros, la juventud que quería militar iba a Farmacia a formarse políticamente. Y eso que era un sindicato chico.

—Vos alguna vez decías que uno está preparado para todo, pero no para tener un familiar desaparecido.

—En realidad es algo totalmente novedoso, es una manera de decirlo y es muy difícil o prácticamente imposible asumir la muerte cuando no ves el cuerpo. Esto es así de claro, te lo digo porque cuando a mí me dijeron que habían encontrado el cuerpo de mi viejo me puse recontento, pero a la mañana siguiente me puse a llorar. Es más, es el día de hoy que me pasa lo mismo. De chico nos enseñaron que si cruzabas mal la calle y te agarraba un auto te podías morir o si ponías los dedos en el enchufe, pero nunca porque te torturara una persona que pensaba distinto que vos. No estaba en la cabeza de uno la muerte de esa manera, era algo completamente inimaginable que te podían matar de esa manera. Digamos que hasta el ‘75 hasta podías pensar que podían pasar por la puerta de tu casa y te ametrallaran, pero esto de secuestrarte, de llevarte a un centro clandestino, de torturarte y después matarte, era algo que por lo menos en mi cabeza no estaba. Que después haya estado sí, pero en ese momento no, era completamente novedoso por lo menos para la edad que tenía. Para mi viejo no, porque él ya estaba buscando compañeros. En el 7’6 se lo llevan en diciembre, es decir de marzo hasta su secuestro se la pasó buscando compañeros que se habían llevado, por lo que estaba más en el tema. Para mí era novedoso y por eso es tan difícil elaborar el duelo, a lo sumo decís: “pero pasaron tantos años”.

—Es algo que tenés postergado.

—Inconcientemente lo tenés postergado porque al principio hablás de tu viejo como si estuviese, porque se llama, está, es de Boca. Con el tiempo empezás porque mi viejo era. Siempre te va a parecer que le pasó a todos, menos a tu viejo. Que a todos los torturaron, menos a tu viejo, que a todos los mataron, menos a tu viejo. Eso lo vas a pensar siempre, pero bueno habían pasado 33 años y no estaba. Mi viejo no tenía ni carácter, ni perfil de “me volví loco y me fui”, ni ninguna cosa de esa, no tenía ese carácter. Cualquier persona que tenga un familiar desaparecido creo que te va a decir más o menos lo mismo. Yo hablé con chicos de hijos que eran recién nacidos cuando se los llevaron a los padres y ellos pensaban que estaban de viaje porque eran chicos para saber de qué se trataba la muerte.

—¿Cómo fue la última vez que lo viste?

—Muchos dicen, lo leí en varias notas, que mi viejo estaba clandestino. Y él nunca estuvo clandestino porque el 22 de diciembre del ‘76, Boca y River jugaban la final del Nacional, en cancha de Racing. A mitad de año también, Boca sale campeón del Metropolitano, en cancha de River, frente a Unión y yo fui con mi viejo a la cancha. Iba al sindicato y le decía: “Pá, vamos a la cancha” y él me contestaba: “Sí, andá y saca 5 entradas” porque siempre venía alguno que invitábamos y mis amigos. Y yo lo pasaba a buscar por el sindicato y de ahí todos salíamos para la cancha. Te estoy hablando de mediados del ’76. Si mi viejo hubiese estado clandestino no podría estar en el sindicato que era en el lugar donde casi vivía. Mi viejo se cuidaba, pero no estaba clandestino.

Era una persona que cuando estaba en el sindicato no quería que saliéramos juntos, me decía: “salí primero vos y esperame enfrente”, porque en esa época era habitual que a la salida de algún lugar pasaran y te rociaran de balas. Y el 22 de diciembre en el Boca-River, que encima era el día del empleado de Farmacia, fue la última vez que fuimos a la cancha juntos, ya que los 6 días, el 28, se lo llevan. Esa vuelta nos abrazamos como si fuera la última vez… Me queda como recuerdo el último abrazo fuerte que nos dimos ese día. Más allá que el mismo 28, el día del cumpleaños, yo también estaba en el sindicato y le llevé un mate de regalo. Si hubiese estado clandestino no hubiera estado allí. Se cuidaba como todo el mundo, si no tampoco hubiese ido a pedir por sus compañeros. Y teniendo posibilidades de haberse exiliado, él se quedó. Posibilidades tuvo mil. De hecho, una vez se fue tres meses y tuvo que volver porque no se la bancó.

—Eso fue cuando lo amenazó la Triple A.

—A mediados del ’75, pero a fin de año ya estaba acá. Calculo que no podía porque sentía que era una traición a sus propios compañeros, él se tenía que quedar. Lo mismo cuando ocurrió el golpe de Estado dijo que ni en pedo se iba a ir, que la iba a pelear hasta que le tocara a él y que no se iba a esconder.

—¿Tenía conciencia de lo que le podía pasar?

—A mí no me lo decía, pero calculo que tenía conciencia de lo que le podía pasar. Eran las reglas.

—Las convicciones eran más fuertes.

—Obvio, si no se hubiese ido.

—¿Creés que tu viejo fue un modelo de dirigente sindical o un ejemplo?

—Mi viejo fue un ejemplo, como también hubo otros. Hubo un Agustín Tosco, un Gustavo Rearte, un Raimundo Ongaro, un Juan Sebastián Borro, gente muy honesta también. Pero aparte de ser honesto era una persona muy capaz y esto generalmente ahora no se ve. Mi viejo es un ejemplo para los que empiezan ahora, no para los que ya están enquistados en el poder de los gremios. Lo que pasa es que en el ‘75 mueren Tosco y Rearte e hicieron desaparecer a mi viejo y se llevaron cuadros muy importantes que eran sinónimo de honestidad, porque ellos caían presos cuando eran secretarios generales, no cuando eran delegados. Entonces el afiliado al ver que la cabeza iba presa después se jugaba por ese dirigente. La gente hoy tiene una visión muy crítica del sindicalismo. No sé si es un ejemplo a seguir, pero faltan espejos. Y si vos no los revindicás a esos dirigentes, la gente no los conoce y no tiene dónde mirarse. De mi viejo todo el mundo habla, sin embargo si vos buscás quién fue Jorge Di Pascuale y lo conocen más al Che que a él y el Che ni siquiera militó en Argentina. No se ocuparon de él, ni de otros compañeros como Avelino Fernández, es decir gente de principios. Por que una cosa es ser honesto cuando no tenés para robar, y otra cosa es cuando tenés la oportunidad y no robás. Cuando no hay nada para robar somos todos honestos, la historia es cuando hay y no robás, ahí demostrás que sos honesto. A él nadie ni siquiera se animó a insinuarle que le iban a dar una coima de algo, jamás. Mi viejo era insobornable, vendía libros mientras era Secretario General para llevar un mango más a la casa. Yo aprendí a administrar la plata porque él me enseñó a ser ordenado en las cuentas. Mi vieja estando con él laburaba, si hubiese sido un corrupto ella no hubiese trabajado nunca. Eso te lo demuestra, que cuando no hay nada son todos honestos, pero cuando hay (te lo puedo asegurar porque lo he vivido) la mayoría son todos unos delincuentes y roban.

—¿Es cierto que cuando Jorge iba a Puerta de Hierro era el único que se le plantaba a Perón a discutir de política?

—Había un secretario de Perón, que cuando apareció López Rega se volvió para Argentina, que contaba: “a Puerta de Hierro van miles, pero el único que se le planta a discutir de política mano a mano a Perón es Jorge. Los demás no se animan a decirle hola General”. Encima, le decía a Perón cuando estaba mal vestido que así no podía volver. Mi viejo tenía un sentido del humor muy ingenioso e irónico.

Al Che Guevara también se le plantó y le terminó diciendo que vaya a la Argentina a hacer la revolución. El Che Guevara no era peronista y lo empezó a chicanear con Perón y el peronismo. Y mi viejo le contestó que él hizo eso en Cuba porque por la situación geográfica de la isla se podía hacer una guerrilla foquista y que en Argentina eso era imposible. De hecho, el foquismo existió en Tucumán y lo hicieron mierda. Al final, en esa conversación, para distender el Che le dijo que todo era una broma, aunque mi viejo igual ya le había dicho lo que pensaba.


http://revista-zoom.com.ar/articulo3530.html

Por Roberto Koira para Revista Zoom

jueves, 10 de diciembre de 2009

Un país partido en dos (textos)



Con una coincidencia que si no fuera dramática parecería ficción, la Sociedad Rural emitió una solicitada de apoyo a la dictadura militar el mismo día que Rodolfo Walsh fechara la Carta Abierta que desencadenó su secuestro y posterior asesinato. El tenor y contenido de ambos textos contrastados son el terrible testimonio de un país partido expresado en la valentía conmovedora del escritor y la vergonzosa complicidad de los ruralistas con la dictadura genocida.

Frente al conflicto que enfrentó al supuesto “campo” con el Gobierno Nacional, cuando se hace hincapié sobre la tradición golpista de la Sociedad Rural Argentina no se trata de un ejercicio vano. Hay muchos documentos que certifican su entusiasta adhesión al golpe militar de 1976.

Uno de los más nítidos es la solicitada que dicha entidad publicó para el primer aniversario de la dictadura el 24 de marzo de 1977, donde deja bien en claro cuál es su modelo de país para la Argentina. Como contrapunto a esa visión está la Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar del mismo día. Ya se sabe cuál fue el destino de cada uno: la Sociedad Rural recibió los privilegios de su personero José Alfredo Martínez de Hoz, en cambio Rodolfo Walsh fue fusilado por un Grupo de Tareas por su osadía de criticar a la Junta.

Con respecto al balance del primer año dictatorial estas son las conclusiones que hacía, en ese momento, la Sociedad Rural:

Hoy hace un año que el país se debatía en la más profunda de las crisis por las que ha atravesado en su historia. La corrupción, la falta de autoridad, el desgobierno, el crimen como medio político, eran caracteres dominantes de la situación. En lo económico, la inflación descontrolada y el desorden fiscal eran insostenibles. Se estaba al borde de la cesación de pagos; en suma, el país se desintegraba. En esos momentos todos estábamos dispuestos a dar cualquier cosa por tener garantías mínimas de vida y de bienes, por volver a respirar aire puro. (…) Un año después, luego de una ardua labor, varios e importantes son los logros materializados. Quizás mayores aún de lo que nos puedan parecer sin la suficiente perspectiva.

Después de tan “democrática declaración”, ¿será cierto que el Gobierno actual es tan autoritario, según la perspectiva de los señores del campo? Para Walsh la visión sobre ese aniversario era algo diferente:

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades. El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

La guerrilla apátrida

Para La Sociedad Rural los atropellos denunciados por Walsh eran producto de una campaña antiargentina montada desde el exterior:La guerrilla apátrida y brutal, amparada en buena medida por las anteriores autoridades, ha sufrido rudos golpes y está en franca retirada. Ahora se dedica desde el exterior a atacar al país a través de la prensa izquierdista, cínicamente abusando de la calificación de derechos humanos, que ellos jamás quisieron respetar.

Claro, si ellos eran “Derechos y Humanos” como anunciaba aquella consigna que difundían los genocidas allá por 1979, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llegó al país para saber qué pasaba con los desaparecidos. Una cuestión que Walsh ya ventilaba en 1977. Este es apenas un pequeño fragmento de las valientes denuncias del escritor en la Carta Abierta:

Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.

Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados. De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.

La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

"Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido"

En sus conclusiones finales deja un testimonio más acabado del horror que montaron los militares, por el que solo se llegaba a la paz a través de los cementerios de los NN.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas. Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles".

Estas terribles atrocidades, que el autor de Operación Masacre denuncia y certifica, son poca cosa para la Sociedad Rural, que no estaba satisfecha del todo por el accionar de las Fuerzas Armadas y pedía más: Sin embargo, queda mucho por hacer. (…) Debemos desarmar el andamiaje creado por casi 35 años de una lenta pero sistemática estatización socializante, que en definitiva ha demostrado su fracaso al empobrecernos a todos y al no haber dado los frutos que algunos sectores ansiosos, confundidos o equivocados, esperaban de su aplicación. Este proceso requiere el apoyo y sacrificio de todos los sectores, sacrificio que deben hacer no sólo los empresarios y los obreros, sino especialmente el Estado, dando el ejemplo a través del reordenamiento presupuestario, que ya ha comenzado la liquidación de las empresas estatales y el redimensionamiento de la burocracia.

Era la letra perfecta para las medidas económicas empleadas por la dictadura y una radiografía exacta del nefasto futuro que le esperaba a la Argentina.

"Apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de Marzo de 1976"

Un modelo que se consolidó en la década de los ‘90 y cuyas consecuencias para millones de trabajadores Walsh ya anticipaba en 1977: En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.

Todas nimiedades para los patrones del “campo”, que prefieren la tranquilidad propia de las botas al juego democrático del disenso, como lo explican en su proclama a favor del golpe: Ahora no debe dominarnos la impaciencia. Volvamos nuestra memoria al 24 de Marzo de 1976 y comparemos la actual situación con aquella, recordemos etapas similares y veremos que las experiencias pasadas nos indican la inconveniencia de actitudes demagógicas, de aperturas políticas prematuras, que pueden entorpecer o demorar una efectiva recuperación del país en todos los órdenes.

Este párrafo deja expuesta la complicidad manifiesta de la Sociedad Rural con la dictadura a nivel político y económico. Un pacto que también denuncia valientemente Walsh en su Carta Abierta: Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales (…) al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos."

Para que no queden dudas de la inescrupulosa connivencia de los señores del “campo”, la solicitada remata con un consejo para todos los argentinos: La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de Marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales.

Bien podrían haber dicho nuestros propios objetivos: un país para pocos con alimentos caros, para que ellos los puedan vender al exterior sin problemas y ganar mucha plata. ¿Y el resto de los argentinos? Bien, gracias. Estos eran (son) nuestros “patriotas” de la Sociedad Rural.

Cualquier semejanza con la actualidad es mera coincidencia.

www.revista-zoom.com.ar/articulo2430.html

Por Roberto Koira para Revista Zoom

jueves, 1 de octubre de 2009

Perón nos hizo creer a todos que conducía todo, y eso lo hace más grande

ENTREVISTA A JULIO C. MELON PIRRO, UN HISTORIADOR DE LA RESISTENCIA PERONISTA
La historia del peronismo sigue retroalimentándose constantemente, y siempre se encuentra un vericueto para poder revisarla. Julio César Melon Pirro, historiador y director del Grupo de Investigación “Movimientos sociales y sistemas políticos en la Argentina moderna” de la Universidad Nacional de Mar del Plata, es autor del libro “El peronismo después del peronismo” donde se analiza al mayor movimiento que tuvo la Argentina luego del golpe de Estado de 1955. Con Zoom, Melon Pirro recorre ese tiempo de resistencia, sindicalismo, exilio, proscripción y que dejó una fuerte marca en los acontecimientos que se sucedieron en los finales del siglo XX.

- Si algo quedó demostrado desde el 46 hasta acá es que no se puede gobernar sin el peronismo y este fenómeno también se dio en el 2001.

- Sí, es la paradoja. En el 46, Perón era el candidato imposible; luego de 1955 todo el mundo apostaba a la desaparición del peronismo. La manipulación germaniana, académica y política, inducía a pensar en esa clave. El correlato era la idea de la manipulación de las masas, porque si se le abdicada a la posibilidad del manejo por la vía estatal, el peronismo se disolvía. La historia demostró que ocurrió exactamente lo contrario y hoy estamos en un escenario totalmente distinto. No se trata de la imposibilidad de llegar al poder en 1946, o la imposibilidad del resurgimiento después de 1955, sino que no se considera posibilidad política alguna fuera del peronismo y esto lo afirman tanto peronistas como quienes no lo son. Lo que no tiene que ver con la idea del movimiento hegemónico, sino con la ausencia de chances de una organización nacional fuera de la tradición peronista. Es como que la tradición peronista hubiera reemplazado a otras posibilidades históricas como la conservadora o liberal.

- ¿La clave es que ahora esa tradición argentina la encarna el peronismo?

- Todas las soluciones que se pueden imaginar, tanto con una orientación como en otra, cuentan con el peronismo como un insumo, pero no solo a partir de sus votos, sino como un protagonista concreto y central.

- Ahora nos metemos un poco en la temática del libro en sí. ¿Cuáles eran los vínculos de los grupos dedicados a la acción directa y el conjunto del movimiento en el peronismo post 55?

- Con relación al peronismo post 55, este trabajo es un intento de dar una voz a quien las propias fuentes de la historia se las negaba. Esto es a quienes no eran protagonistas reconocidos de la vida política, social y cultural, en este caso los peronistas proscriptos y objeto de distintas formas represivas. Otra cuestión es que el peronismo no tenía una gimnasia para confrontar con el Estado. Sí hay algo de cierto en que había, en el relato germaniano, era la idea de que el peronismo había sido construido desde el poder. Entonces desde 1955 implica una confrontación desde la inermidad, la indefensión, la ausencia de instituciones protectoras y cobijadoras de esa militancia, que se hace desde el llano y que sufre un paso súbito de contar con el favor oficial, a la máxima hostilidad represiva del Estado. Eso es una experiencia que se hace al andar y esto es lo que le da originalidad y pureza, ya que es una militancia no mediada por un conocimiento teórico o una tradición previa de confrontación con el Estado como podían tener otras corrientes políticas como los anarquistas o los socialistas.

- Eran nuevos escenarios para esos militantes.

- Si, esto se hace de las bases y con escasa mediación de referentes previos. Eso es algo que le da mucha originalidad y espontaneidad con todo lo que tiene de potencialidad y complicación, en términos de la consecuencia represiva.

- Volvemos al presente: hablabas del peronismo y el Estado, ¿crees que la diferencia entre los peronistas y los que ahora dicen serlo es la reivindicación del rol del Estado, es decir los que defienden este modelo y los que están con De Narváez?

- Yo decía que la constitución del peronismo es una consustancial a la estatalidad y luego esta otra experiencia esta en franca confrontación con eso. La cuestión de la dimensión del Estado y su capacidad operativa, como agente de transformación social, esta íntimamente ligada a la tradición peronista y me parece que esa es otra discusión más actual como lo que vos planteas. No vamos a ser muy originales si decimos que el peronismo tiene una tradición francamente asociada a ese rol transformador del Estado, esa presencia fuerte en las instituciones económicas del país. Y lo que decís con respecto a las versiones del peronismo crítico por afuera del gobierno, implican una redefinición de ese rol del Estado.

- ¿No es que unos reivindican al Estado, y este neoperonismo no?

- Si, al menos como se presenta públicamente el debate, indicaría que de parte del gobierno hay una fe en el rol del Estado y una actitud mucho más crítica de la oposición peronista. Esto es paradojal, ya que la oposición peronista es más antiestatalista que la oposición no peronista. Uno escucha el discurso del radicalismo, por ejemplo, y por inercia la tradición radical está relacionada a una valoración muy positiva de las instituciones estatales. En cambio, el peronismo genera su máximo dentro del punto de vista de la visión del Estado, pero también su contrario. En este caso se trata de un peronismo un poco más conservador, con un modelo que está asociado, a nivel público, a una operación más inteligente de parte del Estado. Pero en términos de sospecha y a los enemigos de esta tradición suponen que es un regreso a la idea de los 90, de un Estado absolutamente prescindente y que arroja inerme a la sociedad a la voracidad del mercado.

- Vos decías que el 55 la gente estaba en indefensión en ese nuevo escenario y en ese caso, ¿cuál era el rol de Perón? ¿tenía una manera de dirigirlos o en realidad a él lo condicionaban las acciones de la Resistencia?

- Es complejo, pero para responder rápido te diría que tanto peronistas como antiperonistas comulgaban con la idea que Perón dirigía las cosas dentro del peronismo, pero creo que él es casi el único que sabía que no las dirigía. Por ejemplo, esto se ve muy claramente con las medidas de acción directa, con la especie de ese terrorismo primitivo y particular porque no origina víctimas del lado de los objetos y si de parte de la militancia, por inexperiencia en el manejo de explosivos. Más allá de eso, se instala la idea de una resistencia peronista, que es inorgánica, barrial, desarticulada y disociada incluso de los sindicatos, que pronto afrontan otras formas de recomposición del poder y que tienen que ver con la organización economicista con lo que toman distancia de esas formas de acción directa, que son manifestaciones muy populares y bastante generalizadas. Perón apela a esa lucha y todas las posibles, como la sindical y la inorgánica de la resistencia de base y todos creen que él conduce ambas cosas, pero no es así. Perón, como le gustaba decir, cabalgaba la historia y le tocó atravesar un río muy difícil, que es el de la máxima hostilidad del Estado y del máximo descentramiento político. Y a las personas que se le endilgan la responsabilidad de toda esa resistencia era un exiliado sin dinero y un preso sin posibilidades de comunicación, como Cooke. De manera que tenemos que ponernos en esa situación y a veces la misión del historiador es recordar a los contemporáneos que esa idealización, que se transmite historiográficamente, debe restituirse a un lugar de observación esencial de una historia construida por un exiliado y un preso. Por eso la correspondencia entre Perón y Cooke es extremista, desde el punto de vista discursivo, porque tienen que extremar las posibilidades del discurso para poder interpelar y presentar la situación, en términos subjetivos, del modo más favorable posible. De manera que Perón no conducía las cosas, pero su gran habilidad fue consentir que si lo hacía y es el gran milagro de su supervivencia como personaje central de la vida política argentina.

- Tenía claro las acciones para hacer creer a los demás que si conducía.

- Si, yo no se si Perón hacía creer o había cosas instaladas desde este punto de vista. Por otra parte, tenía una capacidad operativa real y una ascendencia muy directa sobre el conjunto de los peronistas y este es el dato esencial que distingue a Perón de los demás políticos y lo que lo conserva. Sin embargo, considero que era exagerada la percepción de un Perón dirigiendo los hilos de una resistencia peligrosa y absolutamente organizada, con una idea de conspiración permanente que vive el país en ese momento. Y esa creencia errónea es funcionalizada por Perón de un modo muy inteligente por su manejo de las cuestiones del poder.

- ¿Cuáles eran los argumentos de los que propiciaban la resistencia civil y los otros que pensaban en recrear un movimiento que volteara el gobierno de facto de Aramburu?

- Esto se discutió mucho en la resistencia y Perón operó a favor de la resistencia civil. Al punto que desalienta el movimiento del General Valle, que fue una de las muchas conspiraciones militares que se ensayaron en ese momento y producto de las purgas internas que había en ese proceso en las Fuerzas Armadas. El movimiento de recuperación nacional, que es el que encabezan Valle y Tanco, no contó con el aval de Perón ni antes ni después del trágico desenlace de los acontecimientos y una de las cosas que se relatan en el libro es precisamente esta. Perón era renuente a toda solución militar del problema argentino, ya que era conciente que la situación no estaba dada para lo que él predicaba como revolución social. Por eso estuvo conciente que la solución era política, pero que todas estas cosas eran ingredientes de la solución política y fortalecían su posibilidad de no desaparecer del escenario nacional. Y la mayor prueba de todo ello es el modo en que Perón retorna al país es validando su rol central en los años 70 y a partir de un acuerdo político.

- Y a partir de que los demás se dan cuenta que sin el peronismo es imposible gobernar.

- Exactamente, el Perón que vuelve es extremadamente lúcido y digo esto contrariamente lo que se piensa y se escribe en relación a la idea de la ancianidad del Líder. Él mismo conduce su regreso, es el que maneja los tiempos y es la persona que tiene que confrontar con un proceso, que es producto de todos esos años de proscripción y radicalización. Sería contrafactual pensar que hubiera pasado su hubiera seguido viviendo, evidentemente el conflicto estalló en tiempos de Perón y fue extremadamente doloroso no solo para él, sino para el conjunto de la sociedad. Las consecuencias es que todavía estamos en ese escenario, pero creo que tuvo lucidez para conducirlo y, probablemente, la tarea era imposible. La idea era que si no lo hacía Perón no podía nadie y la sociedad lo terminó creyendo en 1973.

- ¿Cómo fue el reacomodamiento de las organizaciones sindicales en 1955 y los nexos que tenían con los elementos de la resistencia?

- Al comienzo sí hay una idea de sabotaje, que tiene que ver con la absoluta negativa de colaborar con la Revolución Libertadora y esta inicia una purga que llega a los delegados de fábrica. Entonces ahí no hay ámbito de negociación posible, ni conquista de parte del marco de la legalidad y prevalece durante unos meses la idea del sabotaje que se generaliza en los lugares de trabajo. Pero esta idea pronto es abandonada y ya los protagonistas no son los obreros, sino son los resistentes inorgánicos de otro tipo de atentados a medios de transporte, incluso instituciones militares en algún caso. Son atentados simbólicos más que nada, posteriormente a eso con la recuperación de los niveles de legalidad de las organizaciones sindicales, los caminos se van bifurcando. Luego en los años 60 hay una reincorporación de todos estos activistas de la resistencia en organizaciones sindicales porque la práctica del sindicalismo en los años 60 y 70 era que no se podía resolver sin contar con personas vinculadas con formas de confrontación, que son propias de la tradición sindical argentina no solo hacia afuera de los sindicatos sino a veces hacia dentro. Un caso muy paradigmático es el de un obrero, Moya, un activista que mata porque deja una bomba en un hotel y esa persona estaba vinculada a la Unión Obrera Metalúrgica. Entonces ese sindicato queda desubicado ya que no sabe que hacer con esa situación, porque al haber muertos no queda bien parado en la sociedad. En definitiva la tradición o el negocio del sindicalismo no es el del terrorismo, pero no hay una relación de hostilidad en esa época, eso es una idea más setentista.

- Los Montoneros se adueñaron de la historia de la JP cuando le dieron un marco fundante con el secuestro de Aramburu, pero la realidad es que hubo quienes comenzaron el camino antes y no son reconocidos.

- En primer lugar es cierto que hay una forma de adueñarse de la historia de parte de Montoneros, el hecho que se elija el secuestro de Aramburu como la presentación pública de ellos y que el comando que lo secuestra se denomine Juan José Valle es suficientemente significativo. También es cierto que Montoneros contó, cautivó o coptó a muchas personas de la primera resistencia como la hija de Valle. Pero estas cosas son casi inevitables en la historia, esto es propio de toda actitud política e instalar sobre eso la idea de la manipulación es erróneo. En definitiva, cuando nos presentamos públicamente siempre tratamos de filiarnos a una tradición. En Montoneros hay mucho más que oportunismo en esa apelación a la idea de la resistencia peronista. Por supuesto que en toda presentación pública haya una serie de exageraciones, que son propias de toda operación discursiva. En términos positivos donde está mejor relatado eso es en la presentación cinematográfica de Operación Masacre de Rodolfo Walsh, ahí se filia muy claramente eso con un propósito deliberadamente instrumental, pero muy interesante y eficaz. La secuencia final de Operación Masacre condensa ese universo de representaciones de lo que hemos participado, esa idea, quizás maniquea, que se construye de una historia que es militante. Mi libro es lo contrario de eso, pero tratando de respetar a los actores y tradiciones en su relación situada con la historia.

- Pero en este caso es como si Montoneros se hubieran chupado esa historia previa, como que nunca hubiera existido.

- Lo que pasa que el relato que construye Montoneros no es que no hubiese existido, se presenta la idea de este sacrificio heroico de la resistencia primitiva como un antecedente inmediato de algo más maduro, que surge un poco antes del secuestro de Aramburu, con la idea de la guerrilla urbana.

- Es como hablar de una prehistoria.

- Exactamente está integrado al relato como una prehistoria, que es legitimante también. Porque hay que decir otra cosa más, que lo dijo Perón desde un perspectiva no académica: “no es que nosotros hayamos sido buenos sino que los demás fueron peores”, en un lenguaje muy llano para que llegara a todo el mundo. Pero la verdad que la Revolución Libertadora construye y reconstruye el peronismo, ya que no podrían haber hecho más cosas para otorgarle una semántica nueva a un movimiento que carecía de esos elementos hasta ese momento. Ahí empezamos a hablar de una tradición de lucha, que se solapa con una traición previa y sobre la que se encarna todo lo demás. Y sigue siendo eso, uno mira las manifestaciones, los carteles y los graffitis un poco seguimos en esa lógica y esa semántica construida con posterioridad al 55. La tradición de las luchas populares que tiene un efecto altamente movilizador todavía, no sé si para bien o para mal pero todavía lo tiene.

- ¿Crees que toda esa raigambre del peronismo está viva? Y ¿se puede pensar en un peronismo del siglo XXI con la impronta de esta nueva era

- Insisto con una idea: el peronismo debería tenernos cansados a nosotros y sin embargo nos tiene fascinados. Por actitudes que develan la singularidad de este fenómeno, no solo a los argentinos, sino a académicos de otros lugares. Pero creo que la clave es negativa en este sentido, no sé si podemos esperar un peronismo del siglo XXI, pero es muy difícil imaginar el país del siglo XXI sin otorgarle al peronismo un rol central. Que es un escenario absolutamente inverso al que se planteaba en 1955, donde nos íbamos a transformar en un país normal expurgados de esa gran singularidad que habíamos tenido durante 10 años, que había sido la experiencia peronista. Hoy se piensa absolutamente lo contrario, ni los observadores más conservadores, ni los más ultras de la izquierda postulan, prescinden, omiten, niegan sino más bien respetan, consideran, esperan, apuestan, esgrimen un razonamiento que no prescinde de la cuestión de la tradición peronista.

- Hoy se da el fenómeno al revés, antes lo querían sacar de cuajo de la escena política y ahora muchos se montan sobre el peronismo.

- Totalmente de acuerdo y en esto participan todos, es extraño.

- ¿Será por qué es un fenómeno absolutamente argentino?

- No sé si es eso, el peronismo se confunde con la Nación y lo que acabás de decir es la mejor expresión de esa idea.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom