miércoles, 17 de diciembre de 2008

La Oesterheld distinguió a Revista ZOOM


Revista ZOOM recibió un premio por su labor en el año en el rubro “Periódicos y páginas Web” otorgada por la Agrupación Oesterheld.

En la fiesta de fin de año en la Mesa de los Sueños de los Compañeros de Utopías de la Agrupación Oesterheld se entregaron los Premios 2008 ante una nutrida concurrencia que agotó las mesas y sillas del Salón Bolívar del Hotel Bauen.

Un afiche de Héctor Oesterheld acompañado por sus cuatro hermosas hijas (todos ellos desaparecidos) coronaba el escenario. Un manto de imágenes del campo nacional y popular daban marco al auditorio: Salvador Allende y Héctor Cámpora, Envar El Kadri y Macedonio Fernández, Evita, Perón y Ramón Carrillo, Manzi y Discépolo, Germán Abdala y Felipe Varela, Haroldo Conti y Azucena Villaflor. Mezclados con ellos, Dorrego, Belgrano, San Martín, Alejandro Olmos, Rosas, Chacho Peñaloza, el Che, Carlos Carella, Raimundo Gleyzer, Scalabrini Ortiz, Gustavo Rearte, Jauretche, Gerardo Vallejo, Felipe Vallese, Walsh, Marechal, Ortega Peña, Passaponti y más.

En ese marco, Revista ZOOM recibió un premio por su labor en el año en el rubro “Periódicos y páginas Web”. También fue galardonado Tato Contissa en la categoría “Periodista Multimedia” por A. Latina en Canal Encuentro, Condenados al Exito en AM Cooperativa y su columna en este medio.

La generosa lista de distinciones otorgadas por la Oesterheld fue la siguiente:

A las Instituciones del Pueblo y de la Patria: Instituto Jauretche, Centro Cultural Paco Urondo, Cátedra Salvador Allende, Carta Abierta, CGT y a la Comisión de Homenaje a la Vuelta de Obligado.

A las personalidades: Jorge Rulli, Mario Cafiero, Marcos Taire, Cazes Camarero, Beba Balve, Jorge de Mendonca y Juan Carlos Cena.

Autores y libros: Pablo Hernández por Patriotas y Patriadas, Conversaciones con José María Rosa; Manuel Urriza por El Perón que conocí; Roberto Bongiorno por Tiza y Carbón. Pintadas en el Peronismo; Marcelo Gullo por La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones; Ricardo Auer y otros por Argentina 2010 Esperanza o Frustración y Octavio Getino por El Capital de la Cultura.

Editoriales nacionales y populares: FABRO, Fabián D´Antonio; CICCUS y Juan Carlos Manoukian.

Aporte Audiovisual: Tristán Bauer por canal ENCUENTRO del Ministerio de Educación de la Nación y Coco Blaustein por el Museo del Cine Pablo C. Ducros Hicken.

Televisión Comunitaria: Alberto Martinez por el Canal 5 de San Martín

Videos militantes: Emilio Cartoy Díaz, Cristian Jure y Silvina Rossi.

TV Abierta: Fernando Martín Peña y Fabio Manes por el cicloFilmoteca, de Canal 7 y Diego Capussotto y Pedro Saborido por su brillante tarea de recuperación de la memoria a través del humor.

A las radios: FM Gráfica, FM Mágica y FM de las Madres.

Programas de Radio:Hugo Presman y Gerardo Yomal por El Tren de AM Cooperativa; Pablo Malizzia, Leo Cofre y Tomas Garcia Seeber por A boca de jarrode AM Cooperativa; Omar López por Mate Amargo Radio Mágica "La Voz Sudamericana", Oscar “Gomita” Gómez por Al compás de las Noticias de AM 570 Radio Argentina; Hugo Alcaraz por Todas las voces, todas de Radio Nacional, FM 98,7 y Hugo Chumbita por Hacha y Tiza de Radio Nacional Folklórica FM 98.7.

A la Democratización de la Radiodifusión: Néstor Busso; Edgardo Molo; Damián Loretti; Juan Carlos Rapaccioli; Osvaldo Francés; Gabriel Mariotto; Néstor Piccone; Luís Lázaro; Jorge Coscia y Miguel Angel Pesado.

Revelación gráfica: Revista Barcelona.

A los periódicos y diarios: El Argentino, Beto Emaldi y Miradas al Sur, Eduardo Anguita.

Al mayor gesto militante del año: Claudio Díaz y Lorena Vázquez.

A las plumas del año de la Web: Fernando Del Corro; José Luís Ponsico; Jorge Rachid; Alberto Buela; Walter Moore; Gabriel Fernández; Carlos Chino Fernández; Roberto Bardini, Enrique Oliva; Julio Fernández Baraibar; Antonio Soliz Rada; Enrique Lacolla; Alberto Pérez Leigue y Carola Chávez.

A periódicos y páginas Web:Pelota de Trapo; Argenpress; Revista Zoom; Reconquista Popular; Lo Social; Pensamiento Nacional; PJ Digital; Rebanadas de Realidad; Agencia Nova; Info Región; Agencia Paco Urondo; Agencia Rodolfo Walsh; Ecupres -Agencia De Noticias Prensa Ecuménica; Mercosur Noticias y Clan ’Recuperón.

Teatro: Jorge Lopez Vidal y Daniel Di Cocco por Perón en Caracas; Lito Cruz y Rubén Stella por Guayaquil, El Encuentro.

A la tarea musical destacada: La Jury; Daniel López y Ariel Carlino.

Aporte del Gremialismo:Julio Piumato; Horacio Ghilini; Leonardo Fabre; Roberto Picco; Víctor Santamaría; Juan Carlos Schmid; Momo Benegas y Omar Plaini.

Plástica nacional: Daniel Santoro; Viviana Poniemann; Ruben Borre y Nora Patrich.

Premio Especial de la Comunicación Social: ex Senador Ricardo Lafferriere.

Premio Especial de la Memoria Histórica Patriótica: General de Brigada Roberto Bendini.

Gran Premio Oesterheld: Ana Jaramillo, por su notable gestión simbólica de la cultura nacional y popular en la Universidad de Lanús.

Gran Premio Nac&Pop Oesterheld 2008: Horacio Sacco por El Ortiba, la mejor página Web 2008 del peronismo y del campo nacional y popular.

www.revista-zoom.com.ar/articulo2878.html

Por Roberto Koira para Revista Zoom

miércoles, 3 de diciembre de 2008

“Es un momento muy difícil para que prospere una ley de radiodifusión”


Eduardo Anguita hace 25 años que camina en busca de un periodismo diferente y ahora se encuentra en uno de sus mayores desafíos profesionales: la dirección del diario dominical Miradas al Sur. Desde allí trata todos los domingos de acercar a sus lectores a la reflexión antes que a la vorágine informativa de los grandes medios. Revista ZOOM conversó con el autor de La voluntad sobre un periódico con agenda diferenciada del discurso único mediático.

—¿Cómo es conducir un medio como Miradas al Sur que trata de tener una visión diferente de los grandes medios y que sale sólo los domingos?

—La realidad es que se debe hacer un periodismo sin complejos. Lo que nosotros intentamos es hacer buen periodismo, bajo una agenda que pasa inadvertida para el lector promedio. Allí uno puede darle un plus. Para eso se necesita un buen diseño, diagramación y un equilibro de fotos, espacios y destacados. Por algo decimos que hacemos periodismo gráfico, que no es solamente escribir textos sino presentarle al lector la posibilidad de que lo lea con cierto agrado y destacarle aquellas cosas que lo pueden guiar en la lectura: un titular, una foto, un epígrafe para darle aquellas cosas que lo puedan orientar o tener en cuenta al leer esa nota. Esto, que es el abecé del periodismo, no siempre se hace bien y no solo por intereses ideológicos o mercantiles sino porque en el ejercicio profesional del periodismo nosotros no hacemos bien las cosas. Entonces nos preocupamos mucho por competir de acuerdo a los intereses de las empresas o por transmitir una línea editorial o un punto de vista periodístico o por impactar con esas noticias que nos parecen las más importantes y así vamos secundarizando al lector. Este, se supone, es una persona que tiene una cierta mirada ideológica, con la necesidad de sentarse y encontrar algo que esté más o menos a tono con lo que le pasa en la vida. Un periódico puede ser un acompañante o un disparador de cuestiones personales, que tienen que ver con el estado de ánimo y hasta con cuestiones culturales mucho más profundas. Por algo la noticia sirve para interactuar entre personas de esta sociedad.

Digo todo esto porque cuando me ofrecieron dirigir este medio, lo primero que me pregunté era si estaba en condiciones de dirigir una expedición que vaya a una montaña que todavía no se subió. Estoy convencido de que hay muchísimas falencias entre las publicaciones que salen los domingos, pero a su vez sé que tienen arraigo en los lectores, mucha guita de las empresas, cierta complicidad con esta mirada conservadora que tienen los medios gráficos en relación con sus lectores. Convengamos que lograr que alguien te compre periódicamente es tratar de instarlo a un acto conservador.

—Es crear la costumbre

—Vos ahí estás jugando a disputarle ideas al establishment y ser parte de los colectivos que trabajan para una nueva comunicación, pero también en lograr este encadenamiento de todos los domingos entre miles de personas. Sumale a todo eso que esta es una empresa que no tiene los recursos para competir con Clarín o La Nación o Atlántida o Perfil y que tampoco saca solamente medios comprometidos con ideas sociales, ya que en este grupo se publica desde Newsweek hasta Miradas al Sur. Entonces con todo eso tengo que ser conciente que acepté dirigir un periódico en determinadas coordenadas, no solamente para el ejercicio del periodismo sino dentro de un grupo editorial. Así, en el primer número firmé una pequeña notita que hablaba de la libertad de conciencia y de la página de gremiales, que a mí me parece que son dos elementos muy importantes.

La página de gremiales, porque vivimos en una sociedad que ningunea el derecho a la agremiación cuando el 40 % de los trabajadores está en negro y muchos de los que están sindicalizados tienen disputas, como quedó evidenciado en un fallo de la Corte. Y la otra cuestión es que como empleado de una editorial voy a tener mi libertad de conciencia para hacer determinadas cosas y no voy a convocar a nadie para imponerle la obediencia debida.

Sin embargo, cuando hacés un medio de circulación comercial puede ser que pierdas ciertas cosas y que ganes otras. Es un desafío que después de mucho tiempo me daré cuenta si me subí por entusiasmo o si había hecho una evaluación correcta. Te puedo decir, a 28 números de haber empezado, que estoy muy conforme. Además, si tenemos un público que nos compra, nos lee, nos manda cartas y nos orienta, podemos lograr abrir un cauce para impulsar una sociedad donde la democracia sea participativa y real. En donde nosotros podamos estimular a alguien que sepa que la libertad de conciencia es algo que requiere de sus propias agallas y no solo de un sistema que le responde.

—¿Cómo se paran para diferenciarse de los grandes monopolios de la información?

—No nos interesa diferenciarnos porque, justamente, si querés hacer un medio con identidad, te querés comunicar con un público. Si les gustan o no les gustan tu línea editorial o los temas que tratás a los grandes medios, no es tu problema. Si no, sos simplemente un agente de contrainformación, y acá el problema está entre la información y la comunicación. A mí, lo que piense Clarín, de nosotros no me interesa, no hago las cosas para replicarles a ellos.

Para mí es crucial el punto desde donde mirás la comunicación y la información. Nosotros salimos con un medio que está destinado a un público con cierto nivel cultural y político, que viven algunos al día y otros con un pequeño plus, pero que tienen una necesidad de una identidad colectiva. Esto parte del engranaje cotidiano de tener un laburo, de perderlo, de ir al hospital y hacer una cola, de hablar con otros compañeros sobre si el problema es la suba de salarios o conservar el puesto de trabajo. Nos interesa meternos en ese colectivo y ¡vaya que hay material! A veces en las cartas de lectores encuentro mucho más riqueza que en las propias secciones que armamos nosotros. Mi objetivo esta provocar que el lector nos conteste y llegar al público que tiene ideas peronistas comprometidas, socialistas, de izquierda militante, a sectores que a lo mejor pasaron cierta edad pero tienen memoria y otros que están llegando y quieren recuperar la identidad de sus propios padres.

—¿Qué pensás cuando dicen que este diario es una respuesta más cercana del gobierno a la otra prensa?

—Si hiciera una tesis, cuando Miradas… tenga 5 años, te podría contestar. Ahora estoy en un barquito chiquito, conozco algo de corrientes marinas porque hace 25 años que estoy en esto y yo te puedo decir como con un grupo de gente podemos hacer algo. Lo otro queda para los que lo están mirando de afuera. Mi compromiso es con este colectivo de compañeros, colegas y amigos que en un principio me tocó convocar y que ahora somos parte del mismo grupo. Es tratar de que ellos puedan hacer su laburo lo mejor posible y yo también. De disfrutar con contarles historias a otros que puedan serles de utilidad y en las que se vean reflejados para estimularlos a ser trasmisores de las historias que a ellos les toca vivir y que se emparentan con este modo discursivo.

—¿Tiene qué ver con una posición personal?

—Mi posición la di cuando en el menemismo me fui de la Agencia Telam para pasarme 3 años en mi casa escribiendo La Voluntad y elegí un punto de vista de lo que creo que es la investigación periodística y la narración de hechos reales. Con eso y con todos los libros que escribí, me parece que hay una continuidad en el oficio y con las cosas que hice en la militancia siendo mucho más pibe. Ahora, siendo mayor, algunas las reivindico y en otras tengo autocrítica. Por supuesto, cuando uno amplifica lo que dice puede recibir adhesiones y rechazos, lo que es parte de la libertad de expresión. Pero los grandes medios tienen una autopista y nosotros vamos por un camino de tierra.

—¿Van por un camino de tierra?

—Compará cómo tratan los distribuidores y los anunciantes a Miradas al Sur y a los otros medios. Nosotros siempre vamos a tener problemas de distribución, de comercialización, de papel. Estamos en una sociedad que está acostumbrada al autoritarismo de las grandes empresas y para las pequeñas siempre es muy difícil sostener este tipo de productos. Ahí me pongo en la situación del empresario que tuvo la idea de sacar este diario, pero es bueno que él asuma su parte.

Si vos querés salir en el circuito oficial del sistema de distribución, hay ciertas cosas que tenés que aceptar, algunas las cambiarás con el tiempo y otras te las tendrás que bancar.

—Un diario dominical permite contar con toda la información de la semana y esto sirve para tener mayor reflexión. ¿Cuál es la apuesta?

—Es bastante ambiciosa porque nosotros cerramos el sábado a las 7 de la tarde y dejamos muchas páginas para cerrar entre las 4 y las 6. Queremos que el tipo que va a comprarlo a las 7 de la mañana lo haga como pan caliente y también tenemos la pretensión de que a alguien le sirva durante la semana como una galleta marinera. Creemos que puede cumplir las dos funciones y cuando le pregunto a la gente si cuando lee el diario, si compra más de uno, si Miradas… queda para el final, me dicen que no, que la tapa los invita a empezar por Miradas... Y también muchas veces recibo el comentario de gente que dice que le dura 3 ó 4 días de la semana. O que, si bien tiene formato de diario, lo lee como una revista. Apostamos a un semanario con formato de diario y contenido arrevistado. Para eso afinamos los instrumentos con los editores para ver cómo arrancamos la semana y así armar esta ensalada con distintos componentes.

—¿Cómo ves la evolución de una nueva ley de radiodifusión?

—Me parece que es muy difícil que salga y en esto hay que ser realistas. Hubo un gran empeño de parte de muchos sectores que hicieron una patriada interesantísima de la que me siento parte. Sin embargo, creo que es un momento muy difícil para que prospere una ley de radiodifusión. Entonces me parece que hay que poner mucho ingenio, no tanto en la espera del tratamiento parlamentario, sino en todas las cuestiones que podamos hacer más allá de la ley. El gobierno puede hacer muchísimas cosas si milita por un cambio en la comunicación: puede abrir licencias para los medios comunitarios, estimular la presencia de radios y televisoras de baja potencia. Así estimularía a sectores con mucha identidad, que pueden ser los pioneros en eso. Las universidades, escuelas secundarias, organizaciones sociales y asociaciones vecinales y de fomento deberían ser seleccionadas y capacitadas para el ejercicio de la comunicación porque soy partidario de la comunicación comunitaria, en base a que los emisores sean la gente de la comunidad, pero que se les dé todo el instrumental técnico, profesional, narrativo y organizacional para que puedan ejercitar. Me parece que ahí pondría una ficha muy grande y le pediría a este gobierno, a este COMFER y a esta Secretaría de Medios que apuesten a esto, ya que hay experiencias muy interesantes en otros países latinoamericanos. Las intendencias con presupuestos participativos pueden fomentar este tipo de instrumento de comunicación. Por lo que le pondría muchísimo a eso y poco al debate de entendidos, porque ya se hizo y tuvo su resultado: los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática. Ahora no hay que convertirlos en 25, sino en la capilaridad de la comunicación en cada sector donde haya gente que tenga necesidades de generar sus propios contenidos.

Yo en la medida que puedo participo en dar alguna charla o de una mesa redonda para dar mi punto de vista. Hace un año y medio me habían llamado para organizar una red importante de medios comunitarios e iba a dejar el periodismo para hacer eso, con mucho sacrificio desde todo punto de vista: del tiempo, de los ingresos profesionales, de todo. Estas son las cosas que uno puede ambicionar: poder armar esa red. Creo que si lo hicieran van a encontrar mucha gente que ejerce hace muchos años el periodismo y que podría entrar al circuito.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom

viernes, 28 de noviembre de 2008

“La agenda política se rindió ante los grandes medios”


En el encuentro realizado el pasado lunes, el titular del COMFER Gabriel Mariotto ratificó la voluntad oficial de avanzar en la modificación de una legislación que favorezca el pluralismo, la democratización de los medios y atenúe la concentración. Participaron también Martín Granovsky y Tato Contissa.

La nueva ley de Radiodifusión, luego del cimbronazo de la 125, parece haber quedado en el olvido para el gobierno de Cristina Kirchner. Sin embargo, muchos actores importantes de la comunicación afirman lo contrario: que el proyecto no está muerto y que la ley hay que militarla y discutirla para crear las condiciones para su presentación y posterior aprobación. Es increíble que después de 25 años de democracia y el avance de las comunicaciones todavía Argentina se rija por una ley de la Dictadura militar genocida.

Entre los que creen que la batalla recién comienza están el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto; el titular de TELAM, Martín Granovsky, y el periodista de Radio Cooperativa y colaborador de ZOOM, Tato Contissa. Los tres participaron de una concurrida charla debate organizada por el Movimiento Patria para Todos en ATSA donde expusieron sus opiniones y conceptos para llegar a lo más ansiado: una Nueva Ley de Radiodifusión.

El primero en tomar la palabra fue Contissa. “Por esta ley tenemos un pueblo que en lugar de ser actor resulta espectador y en este punto crucial debe iniciarse un debate. Y así convertir a ese espectador en actor de nuevo, porque si la naturaleza del hombre sigue siendo la misma, esta cuestión no debe ofrecer ninguna dificultad”.

“La opción es mercado o cultura -amplió Contissa para dejar en claro su posición- y si queremos tirar para el segundo palo de esta opción tenemos que dejar de ser espectadores y no esperar que todo surja de la decisión política de un gobierno. Hay que saber acompañarlo con una actitud militante”.

Luego soltó una perlita sobre la verdadera cara de los medios concentrados cuando contó el siguiente episodio. “En un encuentro que hizo Avelino Porto en la Universidad de Belgrano a principios de los noventa, Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, dijo: la función de los medios no es la verdad sino la noticia. La verdad es un asunto de los historiadores y los medios tenemos el derecho de disputarle a la política la mediación”.

Evitar la concentración, garantizar la diversidad cultural

Martín Granovsky puso énfasis en la articulación de la política y la militancia para lograr el objetivo de sacar la ley. Y profundizó el concepto cuando describió: “Ley como marco, política como necesidad y militancia articulada a la política desde el Estado. Y si no existe esta interacción entre el Estado, las organizaciones sociales, la militancia política y los diferentes actores, el riesgo general es que será muy difícil su sanción, ya que es una ley que básicamente tiende a evitar la concentración y a garantizar la diversidad cultural”.

Para el titular de Telam, con aprobar la ley no alcanza ya que “corremos el riesgo de que en la práctica no sea cumplida porque justamente las condiciones de mercado llevadas a su libertad más absoluta, y sin políticas posteriores, será solamente un cambio de ley que nos costará mucho pero no se verán los beneficios”.

Granovsky no suscribe la idea de que los avances tecnológicos democratizan en sí mismos: “también pueden significar concentración. Se van a democratizar los medios si lo empujamos nosotros. Por eso estamos comenzando de otra manera: con el debate y no con el envío de la ley. Esta situación nos obliga a construir política. La idea es que con esta nueva ley haya espacio para todos. El punto es que el espacio para todos, sea realmente para todos y no para los mismos, lo que sería una ficción. La nueva ley no es antimedios. Si así lo planteamos, perdemos aunque ganemos en el Congreso. Social y políticamente, ese es un riesgo”, concluyó.

“La agenda política se rindió ante los grandes medios”

Para el Interventor del COMFER, la clave está en que “la política y la militancia tienen que dar la batalla para que lo nuevo nazca democratizado y repartido de forma que todo el mundo pueda tener voz y opinión. Todos los sectores se tienen que sentir representados y por eso es el momento de la Nueva Ley de Radiodifusión. No solo para salir del corset censor de la dictadura militar, sino para que el paradigma de hoy, que es la digitalización, esté democratizado. El Estado es el único que lo puede garantizar con otra ley”.

Según la visión de Mariotto, “la agenda política se rindió ante los grandes medios y les cedió las iniciativas. Ahora, después del 2001, al estar la política en el centro de la escena, debe recuperar una legislación que logre que todos los ciudadanos tengan libertad de expresión. De otro modo, volvemos al viejo concepto que definió Jauretche en la década del ‘60: libertad de prensa o de empresa. La libertad de prensa es una decisión empresarial con un grupo de profesionales periodistas a bajo sueldo que intenta conformar al patrón. Entonces debemos perseguir la libertad de expresión”.

“Parece ya un hecho natural la concentración de medios en Argentina -amplió Mariotto- y es muy difícil democratizar cuando hay un Estado que se retiró porque la política se entregó a los medios de comunicación. También eso nos llevó a esta crisis”.

Una de las consecuencias de la concentración deriva, según Mariotto, en la manipulación de la realidad. “La estigmatización que realizan los medios con toda manifestación popular y la sumatoria de poder atenta contra una construcción colectiva y natural de los pueblos. ¿Cómo hacemos para reconstruir esta situación sin los medios?”, se preguntaba el interventor del COMFER a modo de reflexión general.

En el final, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora dejó claro el compromiso del Gobierno y convocó a seguir militando por una nueva Ley. “Tenemos todas las herramientas y la voluntad política para construir las condiciones objetivas del tratamiento en el Congreso. Un grupo de compañeros que en la Universidad de Buenos Aires dan un seminario de democratización de la comunicación, otro grupo de compañeros hablando de estos temas en el gremio de Sanidad, son un grano para los medios. Entonces la forma es construir desde abajo, como marca la Biblia de Zitarrosa”.

www.revista-zoom.com.ar/articulo2834.html

Por Roberto Koira para Revista Zoom

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Opiniones sobre el fallo de libertad sindical


"Una cuota de realismo al mapa del sindicalismo actual"

Alberto José Robles es abogado, profesor de Derecho del Trabajo (Universidad de Buenos Aires), miembro del Instituto del Mundo del Trabajo dirigido por Julio Godio y coautor, junto con Godio, del libro El tiempo de CFK.

Este fallo pone una cuota de realismo al mapa del sindicalismo actual y desnuda las limitaciones de la ley vigente. Esto va de acuerdo a las disposiciones de la OIT. Los efectos inmediatos sobre esta medida pueden llevar a mecanismos que generen fragmentación sindical. Este fallo no significa una solución, ya que puede crear un paralelismo sindical, pero abre la posibilidad de establecer grandes reglas.

Debe ser la llave para un acuerdo entre la CTA y CGT y que esto derive en una ley nueva que rija al sindicalismo argentino. Además, así lo ordena la OIT, ya que no debe existir una ley sin el consentimiento de los sindicatos. En el 2000 hubo un preacuerdo entre ambas centrales donde se avanzó muchísimo y hay que retomar ese camino. Así se puede llegar a una síntesis donde haya fortaleza, libertad y unión sindical, es decir un punto de equilibrio para no caer en la dicotomía de elegir entre falta de poder o falta de libertad.

Por Roberto Koira para Revista Zoom

Opiniones sobre el fallo de libertad sindical


"La Corte no parece defender los intereses de los trabajadores"

Omar Plaini es secretario general de SIVENDIA (Sindicato de Vendedores de Diarios), integrante de la CGT.

Este fallo genera cierta preocupación porque es el triunfo del individualismo sobre el colectivismo sindical, aunque respete la resolución 87 de la OIT con respecto a la elección de un delegado. En nuestro gremio, cuando llegamos, había muy poco delegados y en poco tiempo sumamos a cientos porque el delegado es la base. Me parece absurdo elegir un delegado que no pertenezca a un gremio, ya que no se sabe a quién responde, y puede ser que lo haga para la patronal. Cuando se elige a un delegado votan todos, pero va alguien que está afiliado y eso está dentro de las reglas. Y no necesariamente esto lleve a una mayor democracia sindical, ya que hay un gran pluralismo en Argentina.

Este es un fallo liberal emitido en un contexto extraño, en el que se toma como antecedente una ley de la época de la dictadura de Onganía. Y lo que hace es poner una piedra en la relación entre la CGT y CTA cuando empezábamos a transitar juntos y defender posturas en común como en los casos de Aerolíneas, las AFJP o ahora con las ART. Además, en esta Corte hay personajes como Fayt, que es decididamente antiperonista, por eso hay que ser cuidadosos ya que esto no apunta al colectivismo sino al individualismo. La Corte no parece defender los intereses de los trabajadores, así que hay que estudiarlo bien.

Por Roberto Koira para Revista Zoom

Opiniones sobre el fallo de libertad sindical


"Por algo las empresas están preocupadas"

Francisco Nenna es secretario general de UTE, trabajadores de la Educación en la CTA.
Para nosotros, este fallo da pie a la posibilidad de que se reconozca a nuestra central y no es verdad que permitirá la fragmentación, sino que llevará al reconocimiento de gran cantidad de delegados. No es una medida que nos lleve a la confrontación, ya que no cambia las realidades actuales, pero lo que sí ratifica es el pedido de personería de la CTA, que tiene legitimidad y hasta legalidad. El siguiente paso del gobierno tras el fallo es darnos la personería gremial, que nos pondría más cerca de la realidad de América Latina donde prima la pluralidad sindical. Esto afianza la defensa de los trabajadores ya que fortalece la diversidad que permite el crecimiento del movimiento obrero. Este fallo permite el reconocimiento de delegados y nuevas organizaciones, lo que no es negativo: por algo las empresas están preocupadas.

Por Roberto Koira para Revista Zoom

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Presentacion del libro "La Noble Ernestina" de Pablo Llonto



Editorial y Distribuidora Independiente Punto de Encuentro, invita a Ud a la presentación del libro de Pablo Llonto "La Noble Ernestina" versión actualizada.
La misma se realizará con la presencia del autor, el día martes 25 de Noviembre a las 18 hs.
Esquina Homero Manzi, San Juan y Boedo, Ciudad de Buenos Aires.



Si hubo quienes consideraron exagerada la hipótesis deslizada en la primera aparición de “La Noble Ernestina” en 2002, los sucesos de los últimos meses durante la presidencia de Cristina Kirchner confirmaron que la frase “Nadie puede gobernar la Argentina sin el apoyo de Clarín” forma parte del quehacer político de la Argentina.

Casi invisible para la mayoría de los argentinos, la mujer más poderosa del país y dueña de una de las mayores fortunas de Latinoamérica, sin embargo, no ha podido desprenderse de una investigación que la persigue desde hace más de una década y que marcará para siempre su fama: las maniobras que culminaron en la adopción de dos bebés durante la última dictadura y que, según confesó en una carta de su puño y letra, podrían ser hijos de “víctimas de la represión”.
De cómo una intrascendente bailarina de flamenco conquistó al dueño del diario Clarín y, luego de la muerte del esposo, logró desplazar al resto de la familia para quedarse con una empresa en ascenso, trata la primera parte de este libro que en poco tiempo se transformó en un clásico para periodistas y estudiantes de comunicación.
De cómo aquella dama sin conocimientos políticos ni periodísticos llegó a convertirse en el cuarto poder de la Argentina y en la dueña del más grande imperio mediático de Sudamérica se ocupa la segunda parte de una obra que supo defenderse de los ostracismos y silencios a los que fue condenada por la gran prensa.
Para quienes consumen Clarín, Canal 13, Radio Mitre, Cabelvisión, Multicanal o de alguna manera se encuentran atrapados en la telaraña del monopolio, este libro resulta un manual de ayuda. Para el imaginario ciudadano que nunca nada tuvo que ver con Clarín, quizás la curiosidad lo devore y…pase a la lectura.

jueves, 13 de noviembre de 2008

“El kirchnerismo es una ilusión de muchas personas con escasos vínculos entre sí”


Sidicaro sostiene que “una Argentina desintegrada ya no da para el peronismo” y que en una época de disolución de partidos es difícil crear uno. El sociólogo e investigador del CONICET afirma que para generar la nueva política hacen falta foros de participación, que la deuda del kirchnerismo es la construcción política y ejemplifica: “Si me preguntás los nombres de cinco cuadros kirchneristas, no te los puedo dar.”

Es uno de los analistas más minuciosos del peronismo en todas sus etapas históricas. La mirada del sociólogo Ricardo Sidicaro, autor del libro Los tres peronismos, va más allá de lo circunstancial. REVISTA ZOOM recorrió con él los laberintos del pasado, presente y futuro del movimiento de masas creado por Juan Perón hace más de 50 años, focalizando en el presente.

—¿Este parlamentarismo de hecho, es un estilo nuevo?

—Debe enriquecerse la discusión, y eso significa deliberación. El parlamentarismo permite sacar decisiones mejores. Si no se delibera, no hay decisiones colectivas, necesitás genios, y eso no hay en política. Perón fue un genio en política porque tenía cabeza de estadista, pero fuera de este caso, no veo genios. Consultando con la almohada no se va a ningún lado.

—¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?

—Esta definición a algunos les molesta y a algunos les gusta: el peronismo fue, fundamentalmente, una construcción política hecha desde un Estado sólido con un proyecto de planificación importante y un respaldo fuerte en las clases populares, pero no bajo cualquier forma sino con un fuerte imaginario sindical industrial.

—El peronismo creó ese Estado y a esa clase obrera.

—No, eso nos quieren hacer creer los agoreros del peronismo. El Estado, en realidad, lo empiezan a crear los conservadores en 1930, quienes fundan un importante aparato estatal, y en ese Estado pudo alojarse el peronismo y la gente que lo formó. Y como nunca tuvo tiempo para deliberar, lo que tuvieron en común fue la idea de que con el Estado iban a construir la Nación y esa es una de sus grandezas, no cabe ninguna duda. Después, lo fueron haciendo trizas los libertadores del ‘55, el Proceso que llevó eso al paroxismo. La democracia naciente no tuvo ninguna preocupación por la idea del Estado. No estaba presente en la agenda radical, el menemismo lo licuó, y la Alianza hizo lo mismo, entonces hoy no puede haber un peronismo asentado en el Estado. Por eso hay presidencialismo, porque se absorbe todo en una figura. Perón lo podía hacer con su carisma, fenómeno que se produce en sociedades compactas, no en las fragmentadas. En las sociedades compactas, más sólidas, aparecen los jefes carismáticos.

—¿Entonces?

—El kirchnerismo es una ilusión de muchas personas con escasos vínculos entre sí. En el peronismo, los vínculos eran fuertes: la fábrica, el mundo del trabajo, el pleno empleo. Y por arriba de eso, teníamos la capacidad de Perón para organizar, elegir, seleccionar, cercenando algunas libertades públicas, desde una visión tecnocrática de la política, pero a los efectos de llevar a adelante una política de justicia e integración social. Todo eso lo hizo al peronismo tan fuerte, pero desde el ‘55 en adelante comenzó a dilapidar esa popularidad.

—¿La empezó a perder?

—Sí, en el peronismo del ‘73, el de la vuelta de Perón, cada uno lucha por su parcela, y eso lo llevó al desastre.

—Volviendo a su concepto anterior, ¿no hay una diferente naturaleza en el Estado que creaba el peronismo, como regulador de la economía?

—El Estado de los conservadores buscaba regular la economía, y lo que le incorporó Perón fue la parte del bienestar, lo público, por lo cual no es el mismo, no cabe duda. Pero me interesa señalar la diferencia, porque muchos guitarreros del peronismo dicen que antes estaba el Estado liberal y no es así, ya se estaba constituyendo un Estado regulador. Perón llega a la Secretaría de Trabajo y Previsión, que tenía sede en Buenos Aires, y la construye como una cuestión nacional, con agencias en todo el país. Eso es construir Estado. Esa idea le dio una solidez, un proyecto, a mucha gente que venía de lugares muy distintos, del conservadorismo, del socialismo, independientes, y como en todo movimiento político, cada uno salió a tironear por lo propio. La idea de que el Estado homogeneizaba fue una virtud del peronismo.

—Antes se juntaron conservadores, socialistas, independientes. Ahora hay muchos ex menemistas…

—El kirchnerismo ha hecho un esfuerzo importante para tratar de sumar fragmentos, más allá de que sean menemistas o no, porque las Madres no lo son, tampoco los muchachos de D´Elía o Pérsico. El primer pacto, entonces, fue sumar fragmentos que se mantenían relativamente separados de esa primera construcción política a los que ellos llamaban el pejotismo. La mejor definición del PJ la dio Kirchner cuando dijo: “Es una confederación de jefes provinciales sin ideas”. Y esto lo dijo porque él viene de adentro, sabe que se manejan con el presupuesto público, y también sabe que son resbaladizos, sinuosos, se van en cualquier momento…

—Ahora Kirchner se está apoyando en esos mismos actores del PJ.

—Kirchner hizo el intento de construir la transversalidad, pero no es fácil convocar gente que no te venga a pedir cosas. Entonces cuando empieza a ver quiénes pueden venir, se da cuenta que son muy pocos, y los que llegan vienen pidiendo cosas. Seguramente Kirchner habrá creído que podía salir más, pero en una época de fragmentación llegan jefes, caciques sin indios, y eso no suma votos. En estos años, con los Kirchner hubo una ganancia considerable en muchos aspectos y esto se puede desinflar si no se lo apuntala con una fuerza política capaz de deliberar y discutir. Es proponerle a la sociedad un estilo nuevo de relaciones con lo público.

—La política actual se basa en representaciones personales, gente que se mueve con cierta habilidad, sin nadie atrás...

—Exacto, no tienen nada atrás y además hoy la gente desconfía de la política. En algunas encuestas, cuando se pregunta a los ciudadanos si creen en los dirigentes políticos, el 80 % dice que no, y ahí incluyen a los dirigentes. Este fenómeno abarca todo el mundo occidental. Si en el mundo entero no se cree en la política, al menos hay partidos donde la gente tiene su participación. En Argentina no hay partidos como lugar de participación política, son un dibujo. Se calcula, según el registro electoral, que 8 millones de personas están afiliadas a partidos políticos, y eso está dibujado. Así los dirigentes políticos no tienen la confianza del ciudadano, ni el aparato. En Italia, las encuestas marcaban que la gente tampoco confiaba en sus líderes partidarios, pero los aparatos eran poderosísimos. Y los dirigentes no tienen relación con el cien por cien de la población sino con esa parte de la sociedad que está adentro de los aparatos.

—En una entrevista para el diario La Nación, usted mostró cierta desconfianza con las encuestas. Mas allá de eso, ¿se están creando condiciones como para que los argentinos tengamos la oportunidad de barajar y dar de nuevo?

—Hoy la política tiene mucho descrédito frente a la sociedad, y eso repercute después en la no construcción de aparatos políticos. Esta situación lleva a que las decisiones las toman dos o tres personas, y eso está mal. A mí me convocaron en un momento y estuve conversando con una persona de muy alta jerarquía gubernamental, quien me comenta que Kirchner quiere hablar conmigo a propósito de un reportaje mío que leyó. En la larga charla que tuvimos previa al encuentro con el presidente, en un momento le pregunto cómo se tomaban las decisiones y me contestó: “Le comentamos a Néstor que nos parece tal cosa; primero nos dice salí de acá, eso no va, y quince días después me dice: vos sabes que lo estuve pensando y me parece que es así”. Entonces yo le expliqué al funcionario que si las decisiones se tomaban de esa manera, se iban a los caños. Este es un país complejo donde una parte de la sociedad quiere otra cosa. Esa gente quiere que no se tomen decisiones así, y por allí pasa la discusión actual.

—¿Esa demanda incluye al PJ?

—El kirchnerismo hizo la demostración de que, en las elecciones de Cristina, había que recostarse en el PJ. El peronismo tiene 40% de sufragio histórico, y Cristina sacó el 45%: los aliados no le dieron nada. No sé cómo lo pensaron en la plana mayor, pero ahí se dieron cuenta que los aliados no le sumaban nada y solo pedían cosas e independientemente de cualquier aliado, la política de Kirchner le sumó ese 5%. Esto lo llevó, potenciado luego con la discusión de las retenciones, a reforzar el vínculo con los gobernadores basado en el intercambio de favores. Ahora, si se va a construir una nueva política esa no es la vía, pero si se trata de mantenerse en el gobierno, que es la obligación del que llega al poder, ese es el camino. Para mí, para crear la nueva política, hacen falta foros de participación.

—Kirchner en un momento amagó, y se quedó en el intento…

—Creo que se les ha hecho muy difícil. Antes de las elecciones del 2003 tuve posibilidad de conocer a algunos dirigentes kirchneristas y me gustaban las ideas que tenían, muchos de ellos pensaban que se podía construir un aparato y una política propia, pero no es fácil. Cuando estás en el ejercicio del poder, que desgasta, la construcción política se hace más dificultosa ya que empezás a tener vínculos con los mercenarios, no dicho en términos peyorativos: las personas que vienen a pedir cosas, la agencia de empleo.

—¿La nueva política necesariamente debe surgir de los dirigentes?

—El problema es que el envión en gran parte lo perdieron, sin embargo tienen la ventaja de que no hay oposición.

—¿El kirchnerismo ya dio todo lo que podía dar?

—No, el kirchnerismo salió como un ciclón y se acostumbró a gobernar sin oposición. Eso tiene que ver con cómo se había gobernado en Santa Cruz y en las condiciones de destrucción que se hallaba Argentina en el momento de asumir el poder. La situación del campo fue el primer obstáculo. El kirchnerismo no supo manejar y gestionar un conflicto, y ahí se divorció con una parte de la opinión pública, pero sobre todo se perdió consistencia hacia adentro. Algo pasó y lo veo por los personajes que van tomando distancia, como es el caso de Jorge Ceballos. Se debilitaron y no quiere decir que se les cerró el período, ya que tienen mucho por delante, pero habían empezado muy bien para una construcción política y acá en Argentina hay mucha gente para el debate político.

—Ahora, si el gobierno consigue sacar la estatización de los fondos de las AFJP, lo va a poder hacer con los votos de los caciques peronistas provinciales que pedirán mayor coparticipación. Uno podría decir que, en fin, ese objetivo superior lo justifica…

—Estoy de acuerdo con esa recuperación y en ponerle fin a esa estafa de las AFJP, pero el problema está en la construcción política, en los cuadros políticos, y si me preguntás los nombres de cinco cuadros no te los puedo decir. Del tiempo de Alfonsín te puedo dar cinco, cien, doscientos, y si después terminaron defeccionando es otra cosa.

—La falta de dirigentes es un resabio de los noventa y parece un problema sin solución. No hay discusión, no hay formación, ni nuevos dirigentes.

—Estoy totalmente de acuerdo, aunque no creo que sea un tema de la psicología de los Kirchner. Hay una manera, creada en los noventa, de mercantilización de la política y de endeblez de los vínculos, fruto del menemismo, que introdujo el sistema de intercambios y esa es una cuestión muy complicada porque gente que podría ser capaz de aportar cosas se retrae para cuidar su puesto en el gobierno y se niega a una discusión que podría elevar el nivel de todos. La inclusión se crea en la deliberación. Esto es una lástima porque el kirchnerismo empezó muy bien, primero levantó la bandera de los derechos humanos, una cuestión fundamental, y se movió en una coyuntura económica que le resultó favorable con crecimiento y recuperación industrial. Con incorporación de sectores marginales: eso le dio un consenso y niveles de gobernabilidad importantísimos. Y los opositores estaban tan golpeados, después de la experiencia neoliberal, que empezaron a hablar de los problemas de la concentración del poder con su manera de manejar las decisiones, y ahí el kirchnerismo no supo crear partido. Repito: en una época de disolución de partidos es difícil crear uno.

—Usted habla de tres peronismos. ¿Este sería un cuarto?

—No llega. La Argentina desintegrada ya no da para el peronismo, que es una emoción de un país integrado, mientras que el kirchnerismo es una innovación política que puede ser comida por el pejotismo.

—¿Una emoción?

—El peronismo es básicamente una integración social fuerte, y cuando se da esta condición la gente tiene un sentimiento fuerte hacia la política. El dirigente político puede especular y pensar en sus problemas, pero se va a mantener o no, si siente la presión de la sociedad que tiene fuerte lealtad hacia un proyecto. En las sociedades fragmentadas no se dan esos procesos emocionales de lealtad. No es que los dirigentes son peores, sino que se sienten menos obligados éticamente. Entonces, no llevan adelante un proyecto a la altura de lo que exige la hora. Cuando se instaló, el kirchnerismo parecía que se planteaba dar vuelta la página del peronismo, y después advirtieron que eso no se puede hacer porque no te alcanza con gente que se suma a partir de intercambios, sino que hay que captarlos desde algo más sólido. La estrategia de Kirchner de sumar a los progresistas era buena, sin embargo se encontró con la limitación histórica de que entre los peronistas y los progresistas nunca hubo buena onda. A pesar de eso, Kirchner lo podía haber logrado porque estamos en una sociedad fragmentada donde no hay lugar para que se entrecrucen las opiniones. Pero para eso hacen falta muchos cuadros y un partido kirchnerista capaz de llevarlo adelante. El programa electoral del Frente para la Victoria era perfecto. Pero tenés que tener los cuadros para hacerlo. No pudieron, ni crearon las estructuras para eso.

—El peronismo original tampoco tenía estructuras...

—Perón era un líder carismático que creía entender lo que quería la gente, y la gente creía entenderlo. Es una confusión linda la que se arma. El peronismo demostró que es elástico y se las aguantó todas, si hasta sobrevivió a Menem y todavía sigue existiendo, vivito y coleando.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom

jueves, 23 de octubre de 2008

Una clase de dignidad


Las 100 horas de vigilia de los docentes frente a la Jefatura de Gobierno comenzaron con represión policial, y se amplificaron con un paro nacional y una marcha nutrida. Macri sigue negando el aumento salarial y la Legislatura busca una salida antes de las 48 horas de huelga anunciadas para los próximos días. Opinan los Secretarios Generales de UTE y ADE.

Llovía torrencialmente pero no importaba. La defensa de la educación estaba primero. El martes 21 de octubre los docentes empezaron a decirle basta a la sordera y la soberbia de Mauricio Macri, quien parece no haber asumido la Jefatura de Gobierno y continuar en la nebulosa de las promesas de campaña.

La represión desatada un día antes lo hizo posible. Miles de personas marchaban hacia la sede de Gobierno Porteño para decirle basta a la destrucción del sistema educativo. En ese mar de guardapolvos blancos, el tiempo también descargaba su bronca y se sumaba a las 10.000 asistentes que colmaron la Avenida de Mayo al 500.

El que no podía disimular su bronca era Francisco Tito Nenna, Secretario General de UTE (Unión de Trabajadores de la Educación), que se descargó con Revista ZOOM:

—Lo que pasó el lunes marca la política represiva del gobierno de Macri. Frente a una acción en paz, que significaban 100 horas de vigilia esperando respuestas al conflicto educativo, la respuesta fue una represión indiscriminada. La carpa estaba colocada para guarecernos del tiempo y el Gobierno de la Ciudad dio lugar a un fiscal para el traslado de la carpa. Esa fue la excusa de una represión indiscriminada que dejó a tres compañeros heridos. Esa misma tarde trajimos una carpa más pequeña para ratificar que hasta el jueves 23 a las 4 de la tarde vamos a quedarnos estas 100 horas en paz reclamando la resolución del conflicto educativo.

—¿Ustedes creen que para Macri la educación es algo secundario?

—El jefe de Gobierno va llevando adelante una política con mentalidad netamente empresarial, donde las políticas públicas no son responsabilidad del Estado, ni su prioridad como derecho social que es la educación. Por lo tanto, nosotros denunciamos la destrucción de la escuela pública, no solamente desde los salarios docentes, sino también por el no otorgamiento de becas a los alumnos de las escuelas secundarias, por la reducción de la cantidad y la calidad de las comidas y por las problemáticas de infraestructura con la subejecución presupuestaria. En definitiva, estamos planteándonos una desatención del sistema educativo por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

—¿La consideran una política adrede para destruir el sistema educativo?

—Sí, por supuesto, nosotros alertamos a toda la sociedad sobre la destrucción de las políticas públicas y en este caso la educación, que no es prioridad para este Jefe de Gobierno, a diferencia de lo que había dicho en campaña.

—¿Macri apuesta al desgaste en este conflicto?

—Nosotros estamos muy seguros, no vamos a ser espectadores pasivos de la destrucción del sistema educativo. Por lo tanto vamos a estar estas 100 horas aquí. Y si no ocurre nada, seguiremos peleando junto a toda la comunidad educativa porque nuestro objetivo es la resolución del conflicto educativo y no otra cosa.

—¿Qué consecuencia trae la represión del lunes?

—El agravamiento del conflicto, ya que Macri utiliza la represión en lugar del diálogo para responder. Hoy el Jefe de Gobierno, la Vicejefa y el Ministro de Educación son los responsables de la profundización del conflicto educativo.

—A este panorama también se suma la ausencia de docentes para los cargos educativos.

—Hay 500 cargos que no se han cubierto porque no tenemos docentes y más de 10.000 chicos no tienen clase. Eso ocurre porque los docentes están yendo a trabajar a la Provincia de Buenos Aires por la diferencia salarial que existe. Hay más de 15.000 chicos que están por dejar la escuela secundaria en los lugares más desfavorecidos, que son los que están sufriendo esta política de destrucción del sistema educativo.

—¿Por qué hay pocos alumnos en el norte y pocos maestros en el sur?

—En el sur faltan más de 7.000 vacantes para los chicos de las escuelas y jardines de infantes, hay aulas superpobladas. Mientras tanto, en el norte esto no ocurre. Lo que pasa es que hoy hay que pensar en mirar a la ciudad en su conjunto y no mirarla hacia un lugar solo.

La prehistoria del conflicto

Si bien la mirada sobre la situación conflictiva que atraviesa el magisterio está puesta desde la mayoría de los medios en el puro reclamo salarial, la disputa comenzó apenas iniciada la gestión del Jefe de Gobierno con su pedido a la Legislatura de una ley que eliminara las partidas para subsidiar a las cooperadoras escolares y le permitiera al ejecutivo contratar directamente la reparación de los edificios escolares aduciendo mayor velocidad y eficiencia en el gasto.

El resultado de esta suerte de “superpoderes” fue catastrófico, ya que no sólo no se repararon los edificios, sino que se llegó a esta altura del año con la mayor subejecución presupuestaria en el rubro de Mantenimiento Edilicio de toda la historia de la ciudad.

Durante el mes de enero, la relación con el principal sindicato docente de la ciudad, la UTE, se complicó cuando Macri intentó desembarazarse de los trabajadores contratados que actúan en los programas del Ministerio de Educación. Como resultado, se produjeron cortes de calles y la toma del edificio del Ministerio. Si bien estas acciones lograron mantener a todo el personal mencionado cumpliendo funciones, el Gobierno de la Ciudad denunció penalmente a dos dirigentes de ese sindicato por los cortes de calle. Hoy se hallan procesados.

En el plano salarial, los funcionarios de la Ciudad no se cansan de repetir que en el mes de febrero dieron a los docentes un aumento del 24%, mayor que el recibido por cualquier otra rama de la actividad. Lo que callan es que no lo dieron ellos, sino el gobierno nacional, que es quien paga la garantía mínima que permite que un maestro que recién se inicia gane $1.290 de piso salarial en lugar de los $900 que ganaría sin ella. Callan también que se paga en un solo cargo, es decir que en el caso de poseer dos cargos, gana $1.800 y no $ 2.580 como quieren hacer creer.

La eliminación de 15.000 becas a alumnos de escuelas secundarias (que permiten que muchos de ellos puedan asistir a clases y no abandonar sus estudios), el incumplimiento de la promesa de campaña de permitir a los trabajadores la libre opción de obra social (hoy cautivos de la OBSBA y pagando el 6% de aportes), la desaprensión de reducir calidad y cantidad de los alimentos que se proporcionan a niños y bebés en los comedores escolares o formando parte de las viandas (cambiando la carne, el pollo y el pescado por trisoja, un compuesto incomible y, según estudios realizados por el INTI, no recomendable para menores de cinco años y perjudicial para menores de dos) sumados a la falta de pago en tiempo y forma (muchos docentes no cobran sus haberes desde marzo) preparó este cóctel explosivo que hoy, como los petardos de la concentración docente, le estalló a Macri en la puerta de su oficina.

Vigilia en la Legislatura

Para continuar la lucha, el miércoles 22 los docentes porteños hicieron guardia también en la Legislatura porteña, donde se reunían las comisiones de Educación y Presupuesto. Allí estaba Ubaldo Donato, Secretario General de AEP (Asociación de Educadores Porteños) quien expuso a ZOOM las próximas acciones a seguir por los docentes.

—Esperamos que sesionen las dos comisiones. Si el macrismo da quórum, se puede dar poder al Ejecutivo para que pueda transferir partidas. La oposición y algunos macristas dicen que esto es posible, porque dinero hay, incluso alguno que no se ha gastado.

—¿Hay voluntad política?

—No parece. Nosotros como Asociación de Educadores Porteños, perteneciente a los 17 gremios de la educación, hemos estado en todas las reuniones y una sola vez bajó el Ministro de Educación, en marzo, cuando nos dieron el aumento, a sacarse una fotografía. En las reuniones que tuvimos posteriormente mandó a asesores que no podían resolver nada y nunca bajó. Y con Macri la única vez que nos reunimos fue cuando anunciamos el paro. Y no dijo nada, se calló la boca y después anunció que no tenía dinero, que fue la respuesta que tuvimos hasta ahora. Creo que Macri, a quien encima yo voté, nos quiere disciplinar, y esto no es una empresa, él tiene que gobernar. Y como dirigente sindical de muchos años entiendo que la conducción es la persuasión, es el diálogo. Acá no hay diálogo, no existe y no es por parte nuestra.

—Es decir que Macri los quiere poner en caja.

—Prometió un montón de cosas y tiene que empezar a gobernar. Hasta ahora vos lo escuchás por radio y televisión y sigue hablando de los baches y de que no tiene dinero. No puede seguir quejándose. Todavía no empezó a gobernar. Dice que con el Riachuelo y los subterráneos la culpa la tiene el gobierno nacional, que le dejaron la caja vacía. No te olvides que Macri cogobernó con Telerman durante muchos meses, no puede seguir echándole la culpa a los gobiernos anteriores. Tiene que conversar, nosotros no rompimos el diálogo. Impone una agenda que dice que recién el problema docente se va a solucionar en 2009 y nosotros le decimos que debe estar en la agenda 2008. Encima, lo que pasó el lunes con la policía, hace años que no lo veo con los docentes, solamente en la provincia de Neuquén, con lo de Fuentealba. Por ejemplo, el problema de la instalación de la carpa, él lo solucionaba rápido con política, pero se armó todo ese lío por llamar a la policía y discutir si la carpa iba 30 metros acá o allá. Por eso tuvimos una huelga nacional con apoyo de la CTA y la CGT, que nos mandó su adhesión. Por falta de conducción, Macri generó un problema nacional.

—¿Por capricho?

—Yo creo que sí. No quiero faltarle el respeto, pero Macri es un “niño bien” puesto a gobernar. Los 17 gremios, que conformamos este frente que hicimos ahora, tienen distinta ideología política pero nos unimos en defensa de los derechos laborales de los docentes, esa es nuestra única ideología.

Algunos periodistas nos preguntan: ¿qué pasa con los alumnos? Y creo que los chicos tienen que aprender qué es la dignidad y esto es un ejemplo. Los chicos no están en contra aunque sabemos que quizá les estamos haciendo un daño. Los alumnos aprenden de la historia y esto va hacer historia también porque es defender la educación pública.

En la Legislatura porteña

Al cierre de esta edición, la Comisión de Presupuesto y Hacienda emitió un dictamen que faculta al Ejecutivo porteño a modificar la distribución del gasto en 2008 para otorgar un aumento a los maestros. El despacho en cuestión, aprobado por unanimidad por la oposición y la abstención del bloque macrista, establece también que las reasignaciones que realice el Poder Ejecutivo no podrán utilizar partidas de las áreas de Salud, Desarrollo Social, Educación, Vivienda y Derechos Humanos.

La comisión de Presupuesto y Hacienda tenía en discusión cuatro proyectos de ley sobre esta temática, que pertenecen a los diputados Patricia Walsh, Cristian Asinelli, Enrique Olivera y Juan Manuel Olmos, que fue el aprobado. Ahora el Gobierno de Macri tiene la última palabra.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom

jueves, 2 de octubre de 2008

El fin de la revolución desde arriba



El prestigioso sociólogo laboralista Julio Godio acaba de publicar El Tiempo de CFK, junto al abogado laboral Alberto José Robles. El libro despliega un pormenorizado análisis del gobierno de Néstor Kirchner y entra de lleno a la gestión de la actual presidenta. Revista ZOOM lo entrevistó para desentrañar los desafíos del gobierno de cara al presente y al futuro, sin dejar de la lado el pasado reciente.

—¿Este nuevo libro es parte casi de una trilogía?

—Para entender este libro en su totalidad habría que relacionarlo con otros dos anteriores, El tiempo de Kirchner que abarca el período 2003-2007, y otro que se llama La anomalía Argentina, cuyo último capítulo incluye el tema del gobierno de Néstor Kirchner. Y digo esto porque este último libro rescata la idea de “revolución desde arriba” de los dos anteriores, aunque luego se aboca a los componentes políticos del proceso kirchnerista que van a desembocar en su triunfo electoral de octubre de 2007. Pero si uno quiere ver todo el proceso debe leer también los otros dos, especialmente El tiempo de Kirchner, donde hay un análisis pormenorizado de esos primeros cuatro años.

Este nuevo libro entra bien de lleno en la agenda de Cristina, que se ve trastocada por el conflicto del campo de marzo de este año. Y ahí aparece una cuestión central que está en el subtítulo del libro: El desafío de organizar los mercados. Esta es una etapa que comenzaba a fines del 2007, que tenía como objetivo institucionalizar de una forma más acabada los cambios que se habían producido desde la irrupción política del kirchnerismo y su triunfo electoral en las elecciones del año 2003. Esto implicaba darse cuenta que había que lograr aquello que Cristina Kirchner planteaba como Pacto Social.

—¿En qué términos se planteaba este Pacto Social?

—En crear mesas de negociación y búsqueda de objetivos comunes entre los sindicatos, las organizaciones empresarias y el Estado, por sectores. En realidad, con los grandes sectores económicos y financieros que existen en Argentina y garantizar con estos los acuerdos y las metas a seguir. Esto implicaba compromisos comunes sobre temas vinculados a mejorar la calidad del trabajo y lograr que los sindicatos participaran en la eficiencia empresaria. Era el método correcto para organizar los mercados, que en definitiva es una forma de planificación de objetivos de cara a su propia dinámica.

Sin embargo, esto se vio trastocado en primer lugar porque hubo que hacer una negociación de ajuste salarial a principios de marzo. Y en el medio irrumpe el conflicto del campo. Esta era una crisis sectorial que estaba dentro de la idea de Cristina de llevarla a la mesa de negociaciones con el sector. En donde hay actores muy variados, pero en el que hay cadenas de valor muy precisas en la salida del producto y hasta en su venta a los mercados internacionales. Es el caso de la soja y el trigo.

—Usted dice que el conflicto se adelantó a la atención del gobierno.

—Lo que pasa es que el conflicto estaba soterrado, ya que el gobierno no le había prestado atención a las transformaciones que se habían producido en el campo. Esto en el marco de un país en que, lamentablemente, se ha producido una escisión entre el campo y la ciudad desde el punto de vista económico y social. Entonces no había una percepción clara de este fenómeno.

En el imaginario colectivo surge esta idea por el hecho de que el proceso de industrialización en Argentina, que comenzó en los años 30, fue paralelo al campo. No se creó un poderoso sector agroindustrial, sino una industria liviana. No fue una política de crear insumos para el campo, como ocurre ahora por ejemplo con la maquinaria. Y además esta situación se agravó porque, junto con la industrialización, vino el peronismo que expresó cabalmente los fenómenos urbanos y no era un producto del campo. Y esto fue la consecuencia de la industrialización que se dio en las grandes ciudades del país y sobre todo en el gran Buenos Aires.

Entonces, en este país los habitantes de las ciudades han seguido muy de lejos la vida rural y, en parte, también han suplido esta ignorancia con calificativos simplistas. Como por ejemplo, seguir hablando de una oligarquía como era la antigua aristocracia terrateniente. Cuando en los últimos 20 años hubo una transformación tecnológica muy profunda en materia de cultivos y maquinaria. Además de una concentración del proceso productivo a través de los pooles de siembra. Esto generó una concentración de la producción y no de la propiedad. Lo que sí ocurrió fue una mutación en el régimen de la propiedad, ya que muchos dueños se han transformado en arrendatarios o más bien en arrendantes. Entonces acá hubo un proceso de cambio tecnológico, concentración de la producción y de la especialización debido a demanda mundial de soja. Aunque no es el único producto que exporta la Argentina.

—¿El gobierno pecó por desconocimiento?

—Sí, y la resolución 125, que era algo interesante, se transformó en un búmeran. En primer lugar, debido a que gran parte de los chacareros argentinos habían arrendado sus tierras y no estaban interesados en que se afectaran las ganancias de los grandes grupos exportadores. En segundo lugar, el hecho de aumentar las retenciones podía afectar a productores que son pequeños, medianos y campesinos que se asustaron frente a un proceso de imposición desde arriba. Y esto lo hace el kirchnerismo ya que viene de la práctica anterior, de la revolución desde arriba, que significaba movilizar a la sociedad con objetivos que esta compartía.

—¿Este conflicto demostró el agotamiento de la revolución desde arriba, al no saber el gobierno trasladar su política a las bases?

—Es que el kirchnerismo consideró suficiente como método de acción política su capacidad unilateral de buscar apoyo con políticas desde arriba. Y la sociedad después de cuatro años de gobierno estaba reclamando una mayor intervención directa en la política. El hecho de que la oposición estuviera dispersa tenía que ver con la situación de que la mayoría de los partidos de la oposición, inclusive parte del PJ, todavía estaban afectados por el descalabro del año 2001 y no encontraban dónde instalarse. Pero la sociedad demandaba la existencia no solo de una fuerza kirchnerista más definida, sino también de otras expresiones políticas vinculadas a una oposición más consistente. Esto se había visto en las elecciones de la Capital, donde triunfa Macri y la Coalición Cívica gana en las presidenciales. Entonces, estas dificultades del kirchnerismo, le impidieron plantearse la idea de reformar el PJ. Así Kirchner consideró suficiente tomar el PJ también desde arriba, ya que nadie se resistía. Aunque el partido ya estaba muy incapacitado para poder movilizar a la sociedad, porque era una estructura partidaria que no se había movilizado durante años y entonces, con la crisis del campo, sufrió de una insuficiencia terrible.

—La inmovilidad, que al principio le dio la llave del partido, se transformó en el principal obstáculo.

—Así es, ya que los problemas que tiene el kirchnerismo en esta historia están derivados de sus propios éxitos. Es paradójico. Los obstáculos del kirchnerismo de hoy no son producto de errores o deficiencias, son por la obra inconclusa. Del mismo modo, ahora se genera una situación donde es el Congreso el ámbito para zanjar las diferencias políticas. Con esto la oposición se va posicionando desde su relativa inserción en lo que llamaríamos las fuerzas sociales del campo.

—Esa fuerza social se expresó, pero ¿tiene correlato político?

—Es muy difícil que surja un partido del campo porque es una palabra muy genérica y además no hay tradición en Argentina de partidos campesinos.

—La palabra campo quizá venga de esa costumbre de la prensa de corporizar las cosas. Cuando dice los mercados o el campo le da cuerpo a algo que no es homogéneo.

—El kirchnerismo tuvo su primer conflicto con la prensa cuando se retaceaba la información con la idea de que esto podía entorpecer el funcionamiento del poder ejecutivo. Hasta el 2007 no pasó nada, inclusive durante la campaña electoral el gobierno tuvo el visto bueno de la prensa, incluido el diario Clarín. El problema fue después, al salir a flote el tema del campo, principalmente vía La Nación y la televisión. Y también por el hecho de que ahí apareció algo que estaba en la agenda, como la ley de radiodifusión, que puede afectar a los monopolios que se han establecido en los medios.

—¿Esto no desnuda que hubo una política de monopolio bueno o malo según la capacidad de negociar, en lugar de plantearse que el monopolio en sí mismo es algo malo?

—Es cierto, al igual que la debilidad de las fuerzas políticas para ejercer algún tipo de influencia sobre los medios es casi cero en la Argentina. Entonces, el gobierno optó por negociar con los medios, lo que implicó extensión de contratos. Esto tenía por objeto mostrarles que no tenían ningún interés político en tocarles su poder, pero no era suficiente. Y en ese contexto, la que llamo la nueva derecha fue capaz de pergeñar una estrategia para esta diversidad de actores que había en el campo y unirlos en contra de la resolución 125, que terminó siendo derogada y que le costó al gobierno cuatro meses de gran desgaste. Sumado a que las fuerzas de la oposición comenzaran a emerger, esto hizo posible la derrota del gobierno en el Senado y de la que había zafado en Diputados por poco. Y en esos cuatro meses ya se estaba prefigurando lo que iba a pasar en el Senado, que luego se simplifica en la figura de Cobos, lo que en realidad era un problema más profundo.

—¿Fue la disputa de dos modelos de país?

—No necesariamente hoy. En la medida en que no hay una base material y de política agroindustrial integrada, el campo es una fuente de ingreso para el país en general, pero con muy escasa inserción en el aparto productivo industrial. Salvo lo que se ha logrado en algunas provincias como Santa Fe en el sector industrial-agrícola. Entonces, sí puede ocurrir que esta extensión de la alianza del campo con las capas medias urbanas pudieran alentar algún tipo de reformulación del modelo económico, simplemente sobre bases agrarias. Pero no es fácil imponer un tipo de modelo en Argentina, donde está del otro lado la historia industrial de las ciudades y la complejidad de la trama de la vida de las grandes urbes, que seguramente se van a resistir. Un camino que no tenga en cuenta el eje agroindustrial es para Argentina un peligro de disolución como Nación y como Estado.

—¿No pesa también una cierta historia de nuestros industriales, que no terminan de asumirse como burguesía y tienen un doble discurso con el tema del campo?

—En parte sí, ya que esta burguesía no surge como una diferenciación interna del propio campo de fomentar la industrialización, como es el caso de Australia, Nueva Zelanda o Canadá. Allí hay una burguesía rural que es la intermediaria con la burguesía urbana. Aquí siempre persiste la idea de crear una economía de enclave, lo que hace que la burguesía tenga una doble posición: rechazar aquello que le afecte intereses muy de fondo (como fue por ejemplo la necesidad de salir de la ley de convertibilidad), pero al mismo tiempo tiene una dependencia interna favorable al compromiso con la fuerza del sector agrario, que son, en definitiva, los que proveen las divisas para las importaciones de bienes de capital y recursos financieros para el sector industrial.

—En esta puja, ¿cuál sería la consecuencia en el país si se reimpusiera el modelo de los ‘90?

—Una guerra civil, que probablemente empiece en forma confusa. Resisten los sectores urbanos marginados, como una intifada, todo desorden. Pero que después en una segunda o tercera fase puede terminar en una guerra civil, sin duda. Porque eso se impidió porque triunfo la Alianza que venía supuestamente a resolver esos problemas, pero así duró la Alianza, dos años. Después fue necesario dar un viraje y salir del modelo neoliberal de forma más violenta para poder sentar las premisas de la estabilidad económica y política en la Argentina. Así que cualquier ilusión de que pueda funcionar, con consenso masivo, un modelo de este tipo, como piensan algunos de la vieja derecha, que añoran los tiempos de Menem o De la Rúa, es una operación de corto alcance y de tan corto alcance que esto impide que las fuerzas de oposición se unan. Dado que también tienen el drama de imponer un modelo contra-natura.

—La teoría del escorpión.

—Sí, se mordería su propia cola. Aunque la derecha busca un camino de tránsito pacifico del gobierno para llegar al poder en las elecciones de 2011, como nueva coalición de fuerzas de derecha o de centroderecha que pudieran sumar incluso a una parte del peronismo.

—Con respecto al regreso de la derecha en Capital con Macri, se percibe que los medios no lo atacan, pero que la gente no resiste más ciertas cosas: explotan conflictos desde la misma gente con el tema de la educación o por las becas. Es decir que para esta política no hay plafón.

—Pero puede haber un intento de restablecer el viejo régimen, como pasó muchas veces en la historia y en general han sido intentos que han fracasado. No creo que en el país sea aceptable una restauración de las viejas prácticas, lo que no quiere decir que algunas de las prácticas neoliberales no puedan volver por la sencilla razón que este es un modelo de economía de mercado heterodoxo.

—¿Después de la 125, el gobierno volvió a tomar la iniciativa política o todavía está golpeado?

—El gobierno ha retomado la iniciativa en algunos temas, pero carece de asentamientos en la sociedad sólidos. Y al derogar la 125 se creó un espacio electoral que se lo ha permitido, aunque sin sustentación política interna. Por ejemplo, en la crisis financiera de Estados Unidos está claro que Cristina fue allí e hizo un discurso muy interesante. Y la Argentina fue, junto a Brasil y Francia, de los únicos países de esta reunión de Naciones Unidas que tuvieron una postura más cercana a las viejas teorías keynesianas. Sin embargo, ese gran éxito que tiene el país en el centro del mundo con el modelo anterior, no necesariamente tiene un soporte interior sólido que le dé sustento y eso tiene que ver con que el kirchnerismo no ha podido ni transformar al PJ, ni tampoco preservar el atractivo que tenía lo que se llamó la transversalidad. Son déficits políticos que tiene el gobierno y que pueden ser muy serios hacia el año 2009. Esto podría crear un escenario electoral de retroceso parcial y de avance relativo de las fuerzas de oposición. Lo suficiente para dar la imagen de que ya el kirchnerismo no es mayoría, sino la primera minoría.

—Más allá de ese posible escenario, dentro de una crisis mundial, la Argentina respondió bien.

—Es que cambió la política. Si hubiéramos afrontado esta crisis financiera norteamericana con un Estado ausente y con convertibilidad, hubiera sido un desastre. Es decir, con el mantenimiento de la vieja política neoliberal las consecuencias hubiesen sido terribles y peor si le sumábamos una tasa de desempleo como la que teníamos al final del mandato de Menem. Ahora el país está mucho mejor pese al endeudamiento que todavía tenemos. Los cambios producidos en la economía sin duda nos han fortalecido.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom


jueves, 18 de septiembre de 2008

“Estados Unidos entró en la etapa de la sobreextensión imperial.”


Especialista en temas internacionales, Oscar Raúl Cardoso habla del colapso financiero estadounidense, de sus efectos en el Cono Sur, de la contienda electoral entre Obama y Mc Cain, y previene: "los imperios tienden a decaer cuando sus sociedades se vuelven reacias a exponer la vida de sus hijos y, sobre todo, sus riquezas para sostenerlos."

¿Se cae o no la economía norteamericana? ¿Comienzan a resquebrajarse las bases de este poderoso imperio? Muchas preguntas hay sobre la situación actual de la mayor potencia mundial y para tratar de encontrar algunas respuestas posibles Revista ZOOM conversó con Oscar Raúl Cardoso, uno de los periodistas de internacionales más prestigiosos de Argentina. Estudioso de la idiosincrasia de cada pueblo, su análisis va más allá de la coyuntura internacional.

—¿Estamos frente a una debacle económica de los Estados Unidos?

—Creo que es apenas un síntoma de un problema mayor, que se viene gestando hace dos años, que es la posibilidad de un colapso del sistema financiero que se extienda inevitablemente al resto del mundo. Estamos hablando de la economía estadounidense, que tracciona la economía mundial. Uno puede ver que esto de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos se ve reflejado también en Europa. En España, sin ir más lejos, donde hay serios problemas. Esto se suma a las subas de precios de los comodities esenciales, como algunos alimentos o el petróleo (aunque este último bajó de su pico y está 105 dólares el barril, lo que igualmente todavía es altísimo). Así se están mostrando debilidades no solo de la economía norteamericana, sino de esta etapa del sistema capitalista, lo que sería paradójico tras la caída de la Unión Soviética en los ‘90 y después de mostrarse como el modelo más eficaz en la asignación de recursos. Aunque no a la hora de producir. Se ha transformado en una máquina de engullir y autoenguillirse.

—En este contexto, ¿qué rol juega China y su compra de bonos de la deuda de Estados Unidos?

—Es una de las espadas de Damocles que tienen los norteamericanos sobre sí mismos. Mientras las cosas sigan manteniéndose así en la superficie, con un poco más de recesión o un poco menos, creo que no hay grandes riesgos. Pero una caída de los valores del Estado norteamericano pondría a China en una peligrosa situación y estas son las cosas que empiezan las guerras.

—Si se da esa crisis, ¿sería la declinación definitiva de la única superpotencia?

—Eso, de algún modo, ya está sucediendo. La Unión Europea, con algunos bemoles, China y la India aparecen como nuevos factores de poder. Con una demografía complicada para el mundo, la India pasó hace dos años la marca de los mil millones de habitantes y ha tenido un gran crecimiento económico. Demandan consumir más productos y esto explica el precio de las comodities como, por ejemplo, el petróleo. Con este tema hay dos posturas, una que dice que hemos llegado al tope de exploración del petróleo, que en realidad lo que queda por descubrir no resuelve la nueva demanda que se generaría. La otra, dice que aun hay recursos. Es un debate interminable.

—¿Los norteamericanos no se están creando su propio mundo ideal? Me refiero tanto a los candidatos como a la propia sociedad estadounidense.

—Si llegara a ganar Mc Cain, en un contexto donde tres de cada cinco norteamericanos creen que las cosas van mal, me inclino a pensar que ellos ven un mundo de fantasía en sí mismo. En los años ’80, un historiador inglés, Paul Kennedy, escribió un libro muy interesante que se llama El auge y caída de los grandes imperios. Estudia los imperios romano y británico, principalmente. Allí descubrió un fenómeno que se llama sobreextensión imperial. Encontró que los imperios tienden a decaer cuando sus sociedades se vuelven reacias a exponer la vida de sus hijos y, sobre todo, sus riquezas para sostenerlos. Ahí hay un crack. Yo creo que Estados Unidos, si uno puede ubicarlo en algún período, esta ingresando a una sobreextensión imperial y esto va a tener sus costos, antes y después.

—Sería un descreimiento hacia el poder del mismo imperio.

—Sí, comprobar que se han sobreextendido y que el imperio no produce mucha riqueza y que nadie quiere comprometer la suya, ni mandar a sus hijos a defender una situación que se vuelve intolerable. Esa descripción de Kennedy sirve. A pesar de que hay que reconocer que Estados Unidos tiene una gran capacidad de exportar sus crisis y hacer que se resuelvan lejos de sus fronteras, me parece que están muy cerca de haberse agotado.

—El conflicto de Georgia, ¿forma parte de esta crisis del mundo capitalista?

—Es la consecuencia de que occidente, en general, y Estados Unidos, en particular, trataran a Rusia desde el colapso de la URSS como un jugador de segunda categoría. Rusia, comunista o capitalista, antes feudal o zarista, nunca ha aceptado ser un jugador de segunda. Está en un área del mundo que es el puente natural entre Asia y Europa y sabe o cree saber que tiene zonas de influencia que le son propias. Estados Unidos avanza sobre esas zonas de influencia y ha mantenido la OTAN. Y no solo la ha mantenido sino que están buscando expandirla e incorporar a Georgia y Ucrania.

La OTAN sigue existiendo pese a que su contrincante histórico, el pacto de Varsovia, no existe más. Involucran a Brdy (a unos 90 kilómetros al suroeste de Praga) en la República Checa con una base antimisiles, que Rusia vive como que la están cercando. Incluso hacen que Georgia juegue un rol anti ruso en esa zona del Cáucaso que los rusos sienten como propia. También hay otra tesis mucho más terrible y es que Rusia le está recordando a Estados Unidos y al resto del mundo que con la riqueza que les ha dado el petróleo en los últimos años y con unas fuerzas armadas que han salido del caos que habían quedado cuando dejó de existir el Ejército Rojo y la URSS, no son un jugador de segunda. Así que no se van a quedar tan pasivamente. Por eso hacen maniobras con Venezuela acá en el Atlántico Sur. Todavía estoy esperando, porque creo que va a haber una reacción norteamericana. Es todo un desafío: que frente a las costas de Venezuela, se pasee una flota cuyo puerto natural está frente a Ucrania.

—Esto también se explica como una maniobra de contrapeso de Chávez frente a Estados Unidos.

—Chávez va a utilizar a Estados Unidos, como ya lo hizo Fidel en su momento, como elemento de cohesión doméstica. La agresión norteamericana en ciernes le permite a él juntar la parte de la sociedad que le responde y mantenerla en tensión. Un ex marino argentino, amigo personal de Chávez y que tiene una empresa de informática que tiene contratos con el gobierno venezolano, me dijo una cosa que me pareció una buena reflexión. Apelando a la jerga naval, me decía: —“El problema de Chávez es que siempre navega muy pegado a la costa y algún día puede encallar”—. Y algo de eso hay.

—Juega con fuego.

—A veces, da esa sensación. Y tiene un gran mérito. Si uno lo escucha y si desgaja la cosa caribeña es el único que le dice a Washington lo que debería escuchar. Pero también es cierto que a veces lo dice de un modo inútilmente agresivo. Y esto de jugar a “que viene el lobo, viene el lobo”… Un día va a venir el lobo y nadie se va a dar cuenta.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom


El impacto en Argentina y Latinoamérica


—Esta coyuntura financiera internacional, ¿en qué afectaría a América Latina y a la Argentina en particular?

—Con una crisis económica en Estados Unidos no hay ninguna región de la tierra que esté enteramente a salvo, no hay ninguna. Teóricamente, por el nivel de reservas, estamos mejor acolchados. Y América Latina en general también lo estaría para recibir un primer impacto. Pero no sería un único impacto, ni sería corto. Algunos economistas lo comparan con el prólogo de lo que pasó en 1929, con la gran recesión de aquel año. Yo no lo creo, el mundo ha cambiado mucho del ‘29 a hoy, pero si se parece a la crisis que tuvo Japón en 1980 y que demoró 10 años en resolver, en emerger de esa situación. En ese caso, no podemos esperar tener mejor suerte que el resto.

Así que las consecuencias todavía no las conocemos y me cuesta imaginar cómo la Argentina puede quedar al margen de un crack internacional. No lo hicimos con la crisis del Tequila, no lo hicimos con la crisis del Brasil, así que no hay modo de aislarse.

—¿Pagar al Club de París nos deja mejor parados?

—La verdad, no puedo terminar de entender las razones para hacer ese pago del modo en que se hizo y comprometer reservas. Entiendo que fue una manera de sacarse de encima al FMI en una segunda oportunidad. Desde esa perspectiva, no me parece censurable. Lo que no entiendo es que, si lo hicimos en dos oportunidades, una pagándole al Fondo y otra al llamado Club de París, ¿por qué seguimos en el FMI? La decisión política debió ser irnos del Fondo. Por otro lado, 4.700 millones de dólares de la deuda estaban vencidos, y había que pagarlos, por esto el FMI nos presionaba y quería hacer una revisión del plan económico. Pero había dos mil y pico de millones que podían haberse arreglado en pagos escalonados. ¿Por qué no se hizo? En realidad hemos comprometido muchas reservas y la propia situación de la economía Argentina no es la de hace dos años.

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Por Roberto Koira para Revista Zoom